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2015.03.08 – No sea un huérfano espiritual
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No sea un huérfano espiritual
(Juan 14:18-21)
Dios
Es el Padre verdadero.
Él,
A través de Jesucristo,
Nos hizo entender
Que somos hijos de Dios (Mateo 23:9).
Los seguidores de Jesús no son religiosos,
Sino hijos de Dios (Juan 17:3).
El sacrificio de Jesucristo
Fue para que no nos convirtiéramos en huérfanos,
Él derramó su sangre para convertirnos en hijos de Dios.
Nuestra fe
No es algo tan simple como cultivar la moral,
Sino convertirse en verdaderos hijos de Dios y entrar a la vida eterna (Juan 3:16).
Los hijos de Dios participan con certeza de las experiencias.
Jesús está en nuestro espíritu
Y nosotros en Él,
De esta manera nuestro espíritu recibe su amor (Juan 14:19-20).
Quien tiene este amor
Manifiesta el amor y el poder de Jesucristo (Juan 14:21).
El Espíritu Santo da testimonio de ello.
○ Seamos fieles en nuestras vidas espirituales.
Así como Dios nos ama
Debemos amar a nuestro espíritu.
○ Reciba el amor del Padre Dios
Para que su espíritu no sea huérfano.
El amor de Dios es real.
○ Recibamos la nutrición de Dios
Para que nuestro espíritu esté bien
Y todas nuestras cosas prosperen.
※ No dude cuánto le ama Dios,
Crea y obedezca
Para cumplir la voluntad de Dios.
Juan 14:18-21
18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
No sea un huérfano espiritual
(Juan 14:18-21)
Gente espiritual
Dios es el verdadero Padre. Aunque los cristianos llaman a Dios como su padre, muchos de ellos todavía no son capaces de recibir su consuelo. Esto es porque están buscando una relación con Dios a través de su carne. La carne no tiene comunión con Dios. Por esta razón, Dios sopló en el hombre aliento de vida para que se convierta en un ser espiritual.
El espíritu del hombre estaba muerto a causa de la caída de Adán, pero vivió nuevamente a través de Jesucristo. Somos hombres espirituales que nos hemos convertido en hijos de Dios dentro de Jesucristo. Sin embargo, es decepcionante que un gran numero de cristianos sólo reconocen a las personas que tienen dones espirituales especiales, pero niegan su propio estatus espiritual. Este tipo de actitud pasiva es un obstáculo espiritual que debe ser vencido. Efesios 5:16 dice: “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Mientras que las palabras “los días son malos” sugieren una seria corrupción moral, en un sentido profundo, realmente significan que mantener nuestra vida espiritual es muy difícil. En la presente era de avanzado desarrollo científico, debemos estar atentos para poder tener la victoria en nuestras vidas espirituales.
Jesús cumplió los dos requerimientos de la Ley
La Ley constantemente le demanda al hombre que guarde los mandamientos. Si una persona obedece los mandamientos de la Ley, pero falla en guardar uno de ellos, entonces debe pagar el precio del pecado. La Ley demanda dos cosas del hombre: Primero, requiere que confiese que es un pecador y segundo, que pague el precio del pecado. Todo hombre es esclavo de la Ley, nadie puede escapar de su dominio. Jesucristo vino a la tierra para liberar al hombre de las ataduras de la Ley.
Jesucristo cumplió los dos requerimientos de la Ley en lugar de la humanidad. Él es el Hijo de Dios sin pecado; a pesar de esto, fue castigado como si fuera un pecado. El castigo de la cruz que llevó, es más que suficiente para compensar el castigo eterno que el hombre iba a recibir. Por lo tanto, en la presencia de Jesucristo, la Ley no puede demandar o extender su poder sobre el hombre.
Aunque muchas personas dicen creer en Jesucristo, todavía se consideran pecadoras. Esto es notable cuando oran: “¡Señor, he pecado nuevamente. Lava mis pecados por tu preciosa sangre!” Este tipo de oración es incorrecta. Es difícil decir que esto es de acuerdo al Evangelio.
Para ser más exactos, el poder de la sangre no se encuentra en lavar nuestros pecados, sino en pagar el precio del pecado. Todos deben morir eventualmente. El problema es que posteriormente, deben enfrentar el castigo eterno. Sin embargo, Jesucristo murió en la cruz y pagó el precio del pecado del hombre de una vez por todas, y ahora hemos venido a Él. No somos más pecadores, sino hijos de Dios, hemos sido justificados. Dios no toma a pecadores como hijos.
A pesar de esto, muchos cristianos aceptan la autoridad de la Ley nuevamente. Por ejemplo, si sus niños se caen y se hieren, dicen: “Oh, Señor, soy un pecador, esto es mi culpa, se lastimaron por mi pecado”. Jesús cumplió los dos requerimientos de la Ley al venir en la carne y morir en la cruz. Primero, Él cargó nuestros pecados, y segundo, él recibió el castigo por nosotros. Hemos aceptado esta verdad y recibido el bautismo para unirnos con Jesucristo.
¿Un pecador o un hijo de Dios?
La Ley no puede demandar nada de aquel que se ha bautizado. Ahora somos hijos de Dios, no esclavos de la Ley. La gente no tiene fe, por esta razón todavía piensan que son esclavos de la Ley, incluso luego de ser bautizados. El diablo toma como objetivo a estas personas y las condena diciéndoles: “Eres un pecador y ahora debes pagar el precio del pecado. Serás condenado a morir” No debemos caer en los engaños del diablo y confesar: “Soy un pecador.” Debemos confesar “Soy un hijo de Dios”.
Mientras estemos en la carne, no seremos infalibles. A pesar de esto, no debemos tratarnos como pecadores. En vez de decir: “Soy un pecador” es mejor reconocer lo que Dios hizo, diciendo: “Confío en tu gracia y misericordia, Dios”. Jesús no muere en la cruz día a día. Hebreos 6:4-6 dice: “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio”. La muerte de Jesucristo ocurrió una sola vez. Si alguien profesa ser pecador luego de recibir la gracia, está acarreando ruina sobre sí mismo. Hebreos 10:26-27 dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”
El nombre de Jesús tiene un significado importante. Mateo 1:21 dice: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. En el pasado estábamos bajo la Ley, éramos considerados pecadores y estábamos condenados a la destrucción. Pero a través de Jesucristo somos hechos salvos. Somos liberados de la Ley, el pecado y el castigo del infierno.
Ahora debemos seguir la Ley del Espíritu Santo. Los que siguen la Ley del Espíritu Santo llaman al Padre dentro de Jesucristo. Los cristianos no deben dudar de su relación con Dios, sólo porque sus negocios o situaciones personales no salen según lo planeado. Ya sea que sea un creyente o no, todos tienen que esforzarse por ser exitosos en el mundo. Sin embargo, no se puede recibir el amor que Dios tiene para sus hijos con el esfuerzo y la diligencia. Dios bendijo la carne, por esta razón puede fructificar y multiplicar. A pesar de esto, esta bendición no puede ayudar al espíritu. Por esta razón, uno no debe determinar su condición espiritual al ver el éxito o el fracaso del mundo.
La Palabra de Dios es perceptible únicamente cuando el espíritu es limpio
¿Cómo podemos saber que nuestro espíritu es salvo? O ¿cómo podemos saber que está limpio? Esto es evidenciado porque podemos escuchar la Palabra de Dios. Las bendiciones carnales (mundanas) son dadas a los cristianos y a los creyentes. Dios hace salir el sol y caer la lluvia sobre ambos. Todos pueden recibir la bendición carnal si son honestos y diligentes en el mundo. Pero, estas bendiciones no salvan nuestro espíritu. Jesús dijo “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63)
El espíritu del hombre que murió por el pecado de Adán fue resucitado a través de Jesucristo. Como estamos en Jesucristo somos espirituales; por esta razón, somos capaces de recibir las palabras espirituales de Dios. La Palabra de Dios es espíritu (Juan 1:1), y por lo tanto nuestra carne no puede recibirla, sólo lo puede hacer nuestro espíritu.
Si alguien se ha unido con Jesucristo, pero no es capaz de escuchar las palabras de Dios, es porque su espíritu ha sido cegado (2 Corintios 4:4). En un día nublado, la visión es baja, hay un gran riego de colisión en las vías. De la misma forma, si el diablo, los espíritus engañosos y los demonios ciegan el espíritu del hombre, entonces no pueden ver a Jesucristo, que es el camino para nuestras vidas espirituales (Juan 14:6). Tales personas aparentemente viven una celosa vida de fe, pero no tienen la certeza de la salvación en sus corazones.
Para las personas que no pueden ver el camino, dar la ofrenda puede ser una pérdida de dinero. Son tacaños con sus ofrendas. Por el contrario, aquellos que ven el camino dan gozosamente y guardan tesoros en los cielos. Con todos sus corazón, preparan sus ofrendas antes de la llegada del Día del Señor (1 Corintios 16:2). Esto es porque pueden escuchar las palabras del Señor “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:21)
Cuando nuestro espíritu está limpio, el Verbo entra a nosotros. Y es el Espíritu Santo quien trae el Verbo a nuestro espíritu (Juan 14:26). Nuestro espíritu es bendecido cuando viene el Verbo. Luego de la creación del mundo, Dios no creó nada en el séptimo día, pero lo bendijo y reposó. Dios hizo que los israelitas guardaran el día de reposo para que recordaran que Él bendijo este día para que habiten en Él. De la misma forma, Dios bendijo nuestro espíritu. Sin embargo, todavía no podemos recibir sus bendiciones si nuestro espíritu está impuro. Nuestro espíritu tiene que ser salvo y santificado para recibir las bendiciones.
No ser un huérfano espiritual
La realidad de un huérfano es triste y trágica. Incluso si un huérfano se hace exitoso luego de haber sido criado en un orfanato, llevará una profunda angustia y sentido de pérdida por no conocer a sus padres. Jesús dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18). El hecho de que Él fue al Cielo luego de resucitar no significa que nos abandonó. Él está con nosotros por el Espíritu santo. 1 Juan 3:24 dice: “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” El Espíritu Santo habita en nosotros, esto significa que Jesús lo hace, que finalmente significa que el Padre lo hace.
Jesús dijo “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.” (Juan 14:20). Cuando estamos en Jesús y Jesús en nosotros, Dios el Padre nos ama (Juan 14:21). La fe es acerca de recibir el amor de Dios. Practicar la autodiciplina, mientras se fracasa al recibir el amor de Dios no es fe. Los fariseos eran hombres de autodisciplina y sin embargo Jesús dijo de ellos: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” (Juan 8:44)
Las almas que no pueden recibir el amor de Dios son como huérfanos. Dios envió al Espíritu Santo para que pueda derrama su amor ilimitadamente. No debemos mantenernos bajo la Ley, sino seguir la Ley del Espíritu Santo. Si alguien es oprimido por la Ley y no tiene libertad espiritual, su espíritu no es limpio. Si su espíritu no está limpio es imposible que escuche las Palabras de Dios, y sin escuchar las palabras de Dios no puede recibir el amor de Dios. Ya que Jesús nos salvó de la Ley no debemos seguir la Ley del Espíritu Santo. Al recibir el amor de Dios debemos tener gozo y ser bendecido a través del Espíritu Santo.
Carta de Simuón
Amados miembros de Sungrak, diariamente oro por sus espíritus y familias. La razón por la que Dios envió a su Hijo unigénito fue para salvar el mundo. Por favor, entiendan esta verdad. El único que puede entender la voluntad de Dios es nuestro verdadero ser, el espíritu. El cuerpo no acepta la voluntad de Dios; por esta razón, es imposible tener una relación con Dios mediante la carne. Sin embargo, el espíritu del hombre es capaz de recibir el Espíritu de Dios. Sólo el espíritu puede recibir el poder de Dios y los dones del Espíritu Santo. Únicamente el espíritu es capaz de recibir las bendiciones espirituales de Dios. Recuerden lo que dijo el Señor: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”(Juan 6:63).
Algunas personas dicen que no pueden entender para nada el sermón. Esto es cierto, si se predica la palabra de Dios durante el sermón, ya que el cuerpo no es capaz de recibirla. Sin embargo, el espíritu puede recibir esta palabra. Por esta razón, Jesús limpió nuestro espíritu con su sangre y nos rescató de la muerte. Por medio del bautismo nos unimos a la obra de la crucifixión de Jesús, la cual pagó el precio que la Ley demandaba de nuestros pecados, y por esta razón hemos cumplido con sus requisitos. En otras palabras, hemos sidos salvados de nuestros pecados, liberados de la Ley y liberados completamente del poder de la muerte (el diablo). Quien no tiene fe luego de recibir el bautismo, permanece en sus pecados, es esclavo de la Ley y está atado al poder de la muerte. Su destino final será la destrucción eterna. Por esto, es importante para nuestras vidas espirituales escuchar el sermón del pastor, y recibir el cuidado pastoral de los ministros.
Los predicadores y ministros trabajan por nuestros espíritus para que podamos tener una relación con Dios. Sin embargo, ellos no pueden proveer una solución a los asuntos cotidianos de nuestro cuerpo. Son líderes y consejeros espirituales. No es responsabilidad de los pastores, y ministros tratar con los problemas relacionados con nuestra vida carnal. ¿Cómo vivimos en el mundo?, ¿Cómo podemos resolver los problemas de nuestra vida carnal?
En el primer piso del Centro de Misión Mundial de la Iglesia Sungrak en Seúl tenemos diferentes departamentos de consejería. Hay consejeros profesionales disponibles cada semana, listos para ayudar con las muchas dificultades que los cristianos sufren en sus vidas diarias. Está escrito en Santiago 1:5-8: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Yo, el Obispo Mayor, también consulto a estos consejeros profesionales y recibo consejería de ellos con respecto a asuntos que no son espirituales.
Probablemente es difícil conseguir servicios como estos en algún otro lugar. Busquen a los pastores y ministros para asuntos espirituales, y el departamento de consejería para asuntos que no son espirituales. El orgullo nos lleva al fracaso. Si van humildemente y buscan consejería, el personal proveerá ayuda y consejo con amor y absoluta confidencialidad. Ellos son personas que dedican su vida a la oración y viven su vida de acuerdo a la voluntad de Dios. ¡Gracias!
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.03.01 – Confíe en Dios
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Confíe en Dios
(Juan 14:1-7)
Dios
Desea ser glorificado.
Él
Envía su Palabra y la cumple sin falta, (Números 23:19)
Envió a Jesús y consumó su voluntad
Y envía al Espíritu Santo para dar testimonio de nuestra fe. (Juan 15:26)
Dios ama a sus santos
Y derramó todo su poder y amor para que tengan la vida eterna,
Esta es nuestra fe. (Juan 3:16)
Nosotros tenemos la fe con esperanza,
Y esta se encuentra en el Cielo.
Este mundo no es para la vida eterna,
Sino el camino de los peregrinos. (Hebreos 11:13-14)
Sin falta,
Debemos ser primeramente llenos de la certeza
Del lugar que el Señor Jesús está preparando. (Juan 14:1-3)
Aunque el Señor Jesús no se encuentra en el mundo,
Él se encuentra en el Cielo y no descansa,
Por esta razón
Debemos confiar en las obras que el Señor hace por el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es el Consolador que nos guía a la Verdad.
○ La fe es confiar en Dios.
Jesús murió por esto en la cruz.
Confiemos en Dios.
○ Jesús no se encuentra en el mundo,
No debemos desconfiar de Él,
Sino que debemos confiar que está haciendo su obra en el Cielo.
○ Aunque Jesús dejó el mundo,
Envió al Espíritu Santo, quien ahora se encuentra en nuestros corazones.
El Espíritu Santo es el Espíritu de Verdad.
※ Nuestra fe es real.
Debemos participar de las obras del Señor.
Comenzando desde el bautismo, debemos participar de todo.
Juan 14:1-7
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Confíe en Dios
(Juan 14:1-7)
Los santos toman un camino diferente al mundo
Sería necio pretender que a alguien le irá bien si no tiene un propósito claro. De la misma forma, si no tenemos una dirección clara, todo el tiempo y la energía que usemos será en vano. Extrañamente, la gente en el mundo va por el mundo sin ningún propósito.
La gente quiere creer que se encuentra en el camino correcto. Pero en realidad, la mayoría de la gente está en busca del dinero. Todos luchan para que su cuerpo no sufra hambre o dificultades. La principal razón por la que los padres exhortan a que sus hijos estudien es para que puedan tener una gran carrera y salario. Doctores, abogados, ingenieros, entre otros, son algunas de las carreras más buscadas. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de personas logra este objetivo, mientras que para el resto es un sueño. Por la fuerte competencia, incluso convertirse en un maestro, entrar a una gran compañía o hacerse exitoso a través de las artes finas, deportes o entretenimiento no es fácil.
Por esta razón, las personas creen que tienen que ser las primeras en la escuela. A veces, una persona que no tiene muchas capacidades académicas es despreciada. ¿A quien no le gustaría ser el mejor en la escuela? Cuando los adolescente pasan por la pubertad se incrementan las hormonas, esto no permite que sus corazones y mentes se concentren a la hora de estudiar. Igualmente, hay personas que no se pueden concentrar en sus estudios por diferentes circunstancias. A pesar de esto, las capacidades de una persona determinan el éxito de una persona en la sociedad. Como resultado de esto, muchas personas viven con profundas y duraderas cicatrices en sus corazones.
Para aquellas personas que no son académicas o particularmente talentosas, pero quieren hacer dinero para vivir cómodamente, existe la opción de crear su propio negocio. Sin embargo, comenzar un negocio requiere mucho dinero. Además, tener dinero no garantiza el éxito. El error financiero de un negocio exitoso puede hacer que una familia entera sufra toda su vida.
La mayoría de las personas viven por su carne. Los estudiantes se esfuerzan por su carne, igualmente, muchas personas trabajan en campos que ni siquiera les interesa. No hay muchas personas que puedan decir que se sienten genuinamente felices y complacidas con sus vidas. A pesar de todo, la gente no puede cortar con este tipo de vida, porque tienen que velar por su vida y la de su familia. La gente joven de hoy en día tiende a posponer el matrimonio, del mismo modo, un número significativo de parejas no desea tener hijos, porque no tienen la confianza de ser capaces de darle a sus hijos el apoyo y la crianza que necesitan, pero también porque no quieren pasarle a la siguiente generación el dolor de cabeza que tienen. En medio de la dura realidad, algunos individuos pasan la línea de lo moral, engañan y hacen lo que es incorrecto.
Tal vez, es natural que todas las personas tengan este tipo de disposición o inclinación. El problema es que incluso los cristianos están siguiendo esta moda. Los cristianos no deben decepcionarse o desesperarse por las mismas cosas que los incrédulos. Las personas ricas y pobres eventualmente llegan al mismo punto antes de su muerte, la sensación de que todos los logros de su vida quedaron en el pasado y que hay cierta inferioridad con respecto a los más jóvenes. La gente trata de ir hacia delante sin conocer de lo que les espera al final.
En Roma hay cámaras subterráneas llamadas Catacumbas. Los primeros cristianos de Roma usaban estos lugares para esconderse y adorar. En ellas se encuentran numerosos caminos que recuerdan un laberinto, si alguien tomase el camino incorrecto podría estar atrapado el resto de su vida. Así es la vida, pero muchos no lo reconocen. La gente gasta su tiempo pensando en cosas triviales “¿Qué tipo de pomo debo ponerle a la puerta de mi habitación?” o “¿qué debo almorzar hoy?”. Su concentración se encuentra en las cosas que son terrenales, lo que es desde su nacimiento hasta su muerte.
Los incrédulos tienen una visión corta, ya que tienden a juzgarlo todo basado en los sentidos carnales. Claro está, le dedican tiempo a las actividades filosóficas que exploran la dimensión de lo invisible. Extrañamente, las actividades concernientes a la realidad espiritual las tratan como poco sanas. Como santos, no debemos seguir el camino del mundo. Nuestro punto de vista tiene que ser diferente al de ellos. Si los santos poseen esta proclividad, es porque no confían en las promesas de Dios. También demuestra que tienen dudas en sus mentes al escuchar la Palabra de Dios. Un número significativo de personas tiene fe en la salvación, pero no la fe en la vida eterna. Es difícil para estas personas ser sanadas de sus enfermedades, incluso cuando reciben oración y les son impuestas las manos.
Uno de los sentimientos comunes que todo el mundo tiene es el del temor a la muerte. Incluso la persona altiva no puede esconder su temor hacia la muerte. Por el contrario, los santos tienen una actitud diferente hacia la muerte. Este gran contraste entre la actitud de los santos y la de los no creyentes hacia la muerte es notable en los funerales. Los santos deben ser diferentes a los no creyentes, porque deben entender que el final de esta vida terrenal es el comienzo de la vida nueva.
Jesucristo, el camino, la verdad y la vida
Jesús nos dice: “Tú y yo tenemos al Padre”, y “¡Vamos al Padre!”. Si Dios es nuestro creador, entonces somos sus siervos. Un siervo no se atreve a poner sus ojos en lo que le pertenece a su maestro. Sin embargo, Jesús nos lleva al Padre y nos dice: “¡Dios es nuestro Padre!”. Él está diciendo: “Vamos a la casa del Padre”, y nos hace reconocer este derecho. No habrá llanto, ni muerte, ni dolor ni pesares en la casa del Padre. Las cosas viejas habrán pasado y no serán vistas nuevamente. Esta es la casa del Padre que estamos esperando.
¿Cómo podemos ir a la casa del Padre? Jesucristo dijo : “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). Jesucristo es el único camino por el cual podemos ir al Padre. La Iglesia es como un tren que va por las vías y nosotros somos los pasajeros a bordo que están declarando: “¡Sí, seguiremos al Señor!” No seguimos el camino de Jesús irreflexivamente, sino que continuamos aprendido y practicando en la Iglesia. A través del Espíritu Santo, arrepentimiento, bautismo, adoración, santa comunión, oración, ofrenda, dedicación, servicio, comunidad, misión, evangelismo, imposición de manos, sanidades, entre otros, el Señor nutre a su rebaño. Si el Señor no hubiera sacrificado su vida, entonces este camino hacia no estaría abierto para nosotros. La Iglesia existe por el sacrificio del Señor, por lo tanto, la Iglesia necesita tener el poder para demostrar su valor. Vamos delante de Dios por el camino establecido por Jesucristo a través de la Iglesia.
Jesucristo es la verdad. Sin la verdad no podemos salir delante de Dios. Desde el principio, el hombre y Dios no podían estar conectados porque su existencia era diferente. El hombre no puede encontrarse con Dios a través de los sentidos carnales, ya que son fundamentalmente actividades cognitivas. No puede conocer a Dios a través de su poder mental. El hombre sólo puede conocer a Dios por el Hijo que vino a través de la luz y reveló la realidad espiritual. La luz es la verdad. Para el hombre, que tenía su espíritu muerto y estaba ciego, ahora es posible ver claramente el reino de Dios y entrar en él.
Hay un elemento que Dios nos ha revelado a través de las palabras y la vida de Jesús, que puede resumirse en: “Te ayudaré”. El hombre se acostumbró a los caminos del mundo, por esta razón se dirige a la destrucción, creyendo que no habrá nada más allá. La verdad es que la voluntad de Dios es salvar a toda la humanidad, su plan es darle libertad. Por la ley de este mundo, el muerto no puede resucitar. Sin embargo, la verdad dice: “Pongámonos de pie” De acuerdo a la ley de este mundo, es imposible que el hombre se encuentre con Dios. Sin embargo, la verdad dice: “Dios los amará así como amó al Hijo unigénito”. Debemos permanecer en la verdad.
Jesucristo es vida, es la vida que Dios nos entregó. Por lo tanto, todo el que tiene la vida del Hijo de Dios tiene vida y el que no tiene la vida del Hijo no tiene vida (1 Juan 5:12). Pronto, nuestra carne desaparecerá y cuando llegue el momento, la tierra en donde viven nuestros cuerpos desaparecerá. En otras palabras, el fundamento en donde el hombre ha puesto su confianza se esfumará eternamente; sin embargo, nosotros no lo haremos. Jesús nos prometió un lugar eterno donde habitar: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:2-3)
El camino del Señor es el camino del justo
Hay un procedimiento que debemos seguir para ir a la casa del Padre que Jesús ha prometido, es la resurrección. Aunque hemos escapado del Hades, todavía nos falta entrar en la vida eterna. Esto permanece como una serie de pasos para dejar este cuerpo y entrar en la vida eterna. Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:54). Jesús debe levantarnos para que podamos entrar en la vida eterna. Por esta estar razón, estamos comiendo el cuerpo de Jesús en la Iglesia.
Los incrédulos le temen a la muerte, ya que están no reconocen la realidad espiritual. Aunque dicen que todo termina cuando uno muere, todavía tienen la vaga noción de que estarán rondando en algún lugar luego de su muerte. Este tipo de actitud hacia la muerte es evidente en la forma en que se afligen por la muerte de algún familiar. A diferencia de los incrédulos, los santos tienen la promesa de la resurrección. Jesús dijo: “ Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:26), y también: “ De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” (Juan 5:25-29). Todo el que confía en la promesa de resurrección del Señor será lleno de la esperanza de la resurrección.
Para aquellos que tienen la esperanza de la resurrección, hay algo que deben recordar y preparar. Jesús le dijo a sus discípulos que esperaran en Jerusalén (Hechos 1:4-5). ¿Dónde habrían ido los discípulos luego de la ascensión de Jesús? Podrían haber regresado a sus pueblos y pescar. Podrían haber seguido un camino incorrecto, vagar y estar atrapados en un laberinto subterráneo o el camino de la destrucción. Jesús frustró sus caminos y les mandó a que se bautizaran por el Espíritu Santo. Así como lo mandó, los discípulos recibieron al Espíritu Santo en el día de pentecostés. Es ese día 3000 personas fueron bautizadas y la Iglesia de Cristo nació.
El bautismo significa confesar que hemos sido redimidos a través de la muerte de Jesús. Públicamente profesamos determinación olvidarnos de nuestro pasado, seguir el camino de Jesús y cumplir la justicia de Dios. Es acerca de decidirse a seguir el camino de justicia desde ese punto. También significa liberarse espiritualmente del poder del Hades, aunque la carne siga en el mundo.
La Iglesia está formada por aquellos que esperan en la casa del Padre. El Espíritu Santo los guía a la Verdad (Juan 16:13). Sin la guía del Espíritu Santo uno no puede triunfar en el mundo y seguir al Señor, porque hay muchos factores que destruyen la fe y obstruyen la esperanza. La idea de seguir el camino del Señor mientras estamos hacemos nuestras cosas nunca funcionará. Debemos abandonar nuestras dudas acerca de las palabras del Señor y confiar en Él.
En el pasado solíamos seguir nuestros vacíos caminos. Sin embargo, hemos sido santificados como aquellos que han cumplido la justicia de Dios. No importa si somos estudiantes, trabajadores de oficina, maestros, servidores públicos o amas de casa, somos los santos de acuerdo a la voluntad del Espíritu Santo y el cumplimiento de la voluntad de Dios. Antes, trabajábamos para adquirir dinero para nuestro cuerpo. Pero ahora debemos considerar el Reino de Dios y ganar dinero con un propósito santo. Uno puede haber estudiado para su cuerpo, pero ahora debemos cumplir la justicia de Dios.
Carta de Simuón
Recuerdo haber dirigido avivamientos evangelísticos bajo una carpa desde la primavera de 1963. En ese momento los llamábamos: “Las Buenas Nuevas del Evangelio y Sanación”. Para poder dirigir un avivamiento evangelísticos, deben haber aproximadamente un staff de diez miembros o más para que sirvan. Sin embargo, solo había una persona graduada de secundaria entre el personal del avivamiento evangelístico. El resto del personal se habían graduado únicamente de la escuela elemental con pobres antecedentes académicos, trabajando como agricultores o mineros. Sin embargo, eran llenos del Espíritu Santo, oraban y estudiaban la Biblia diligentemente y sin cesar. Simplemente, eran jóvenes adultos que querían vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Viajé con ellos a través de la nación por más de diez años y realizamos muchas obras evangelísticas.
Dios verdaderamente los uso. Aunque no poseían conocimiento del mundo, tenían autoridad y amor para todos. Por servir en obras evangelísticas por diez años, Dios los bendijo grandemente, a tal punto que pudieron continuar sus estudios y últimamente convertirse en Pastores de mega iglesias y catedráticos de universidad.
Sólo porque una persona carece de educación y conocimiento, no significa que no puede completar la labor de Señor. Así como lo hizo en el pasado, Dios puede obrar a través de aquellos que fueron llamados por Jesús para realizar su obra. Igualmente, Dios me llamó y he estado trabajando continuamente para cumplir esta obra.
¿Qué desea para convertirse en una persona con una misión y un llamado? ¿Cómo se está preparando? La oración diaria es su preparación y examinar la Biblia diariamente es obedecer a Dios. Dios desea a hombres humildes que puedan someterse a su obra. Él levanta y atesora a estas personas.
Esto es lo que he aprendido de la Biblia. La labor que es acompañada con la oración es igual a caminar con el Señor. Genuinamente, enseñaba a cualquiera sobre Jesucristo con toda mi alma y corazón. Debo recibir la ayuda de Dios.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.02.21- Reciba los dones del Espíritu Santo
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Reciba los dones del Espíritu Santo
(1 Corintios 12:4-11)
Dios
Está vivo y obrando.
Él
Se manifestó a la humanidad que no le puede ver
De forma clara y visible,
Esto fue a través de Jesucristo. (Juan 1:18)
A través de Él
Vimos la gloria del unigénito de Dios y la verdad, (Juan 1:14)
Y por creer en esta verdad
La gloria que se manifiesta en nuestros corazones
Se revela a través del poder, el conocimiento de la verdad y las claras experiencias. (Juan 14:16-17)
Las experiencias de los que creen en Jesús
Son las mismas ayer y hoy. (Hebreos 13:8)
Las personas tienen una fe conceptual porque no tienen experiencias,
Por aferrarse a una fe conceptual que no tiene garantías,
Caen en la tentación y se corrompen.
Necesitamos al Espíritu Santo
Para que de garantía eterna acerca de nuestro espíritu. (Romanos 8:16)
El Espíritu Santo da testimonio en nosotros
A través de múltiples dones.
No caigamos luego de haber gustado los dones celestiales. (Hebreos 6:1-8)
○ Los dones del Espíritu Santo
Son la capacidad del poder espiritual de una persona espiritual.
Sin poder espiritual no se puede ser espiritual.
○ Aunque seamos ineptos para las cosas del mundo,
No debemos serlo para el reino de Dios.
Debemos tener testimonio de nuestra fe por el poder del Espíritu Santo.
○ Antes de creer, éramos llevados por ídolos
Pero luego de venir la fe
Debemos ser llenos del Espíritu Santo y tener poder.
※ Debemos tener la victoria en las cosas del mundo
Pero ante todo debemos ser espirituales.
Debemos ser quienes tengan la victoria en lo espiritual.
1 Corintios 12:4-11
4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
Reciba los dones del Espíritu Santo
(1 Corintios 12:4-11)
Dios, Jesucristo, la Biblia y el Espíritu Santo
Dios está vivo. Para la gente es fácil pensar que es un ser filosófico, ya que no le pueden ver. Sin embargo, Dios está vivo y por lo tanto está obrando. A través de Moisés, Dios se reveló a los israelitas. Los israelitas siguieron a Dios al escuchar a Moisés. Cuando Dios se manifestó a Moisés, se llamó a sí mismo “el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob” (Éxodo 3:15). Sin embargo, quien realmente se encontró con Moisés fue un ángel (Hechos 7:30-35).
Cuando llegó el tiempo, Dios envió al Hijo unigénito que estaba en Su seno al mundo. Hoy en día, no percibimos a Dios como un concepto abstracto, sino que estamos seguros que está vivo y que envió a su Hijo unigénito. No es con nuestra imaginación que creemos en Dios; creemos viendo, escuchando y conociendo a Dios. Si los incrédulos preguntan: “¿Has visto a Dios?”, debemos ser capaces de responder que lo hemos hechos, incluso hasta la muerte.
Todo esto es posible, porque el Hijo de Dios vino a este mundo. Todo lo que Jesús dijo y logró fue de Dios el Padre. Incluso Jesús dijo: “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” (Juan 14:10-11)
El apóstol Juan confesó que Jesús es el Hijo de Dios con certeza. Jesús es el Creador, Él estaba con Dios desde la eternidad pasada y creó todas las cosas con Él (Proverbios 8:22-31). Jesús vio a Dios y escuchó sus palabras. Jesús conoce a Dios y cumple su voluntad. La palabra entregada a través de Moisés es importante, pero debemos escuchar las palabras de Jesús. Juan 1:17 dice: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.”
Los ángeles no lo saben todo acerca de Dios. Jesús dijo “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.” (Juan 15:15) Pero Jesús, el Hijo de Dios, conocía a Dios, y por lo tanto reveló a Dios. A pesar de esto, la gente no creía en Jesús. 2 Corintios 4:3-4 dice: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”
Jesús ya fue al Cielo, por lo tanto nadie le puede ver. Sin embargo, tenemos la Biblia en el mundo, ella fue escrita por las personas que vieron y escucharon a Jesús. A través de la Biblia somos capaces de conocer a Jesús, incluso ahora que está en el Cielo. Conocer a Jesús a través de la Biblia o conocerle a Él directamente no tiene mucha diferencia. Las obras del Espíritu Santo lo hacen posible.
Siendo productivos para Dios
La palabra de Dios viene a nuestro espíritu a través del Espíritu Santo. Jesús dijo: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63). La Palabra de Dios es espíritu, por esta razón entra a nuestro espíritu y no a la carne. Nuestro espíritu se corrompió por el pecado de Adán. Pero al bautizarnos en el nombre de Jesús enterramos al hombre viejo que estaba bajo la Ley y tenemos comunión con Dios.
Las personas no tienen una fe resonante si reciben la Palabra de Dios a través de su mente y no por el Espíritu Santo. Jesús dijo que cuando venga el Espíritu Santo, Él convencería al mundo de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). Él estaba enfatizando que el Espíritu Santo nos enseñaría la Palabra de Dios de forma precisa y firme. Nuestro espíritu no puede recibir apropiadamente la Palabra de Dios sin el Espíritu Santo.
Algunas personas dicen que escuchan las palabras del Espíritu Santo y le tratan como a un adivinador. Igualmente, hay personas que toman ventaja de los deseos de la gente y actúan como si pudieran ver el futuro por el poder del Espíritu Santo. Jesús dijo: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13). Además dijo “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26). El Espíritu Santo no habla de acuerdo a sí mismo, sino que nos testifica las palabras que Jesús dijo.
Jesús conoce a Dios, vino a este mundo como el Hijo del Hombre y entró al Cielo. El Espíritu Santo es quien obra para que las palabras de la Biblia que Jesús dejó en el mundo se manifiesten como realidad en cada uno de nosotros. Debemos confiar en el Espíritu Santo y experimentar la verdad que está escrita en la Biblia. Tenemos un testimonio infalible acerca de nuestra fe. Incluso, luego de una vida de iglesia, la gente que no tiene este testimonio ora en su lecho de muerte, “Dios, sálvame si realmente estás vivo” ¿Por qué sería tal persona salvada?
No podemos ser inútiles delante de Dios. Mateo 25:30 dice: “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” La razón por la que Dios nos habla es para usarnos. Debemos hacer que Dios nos use. Nuestra eternidad no se encuentra en la tierra. Pronto dejaremos este lugar y seremos glorificados con el Señor en el Cielo.
La manifestación del Espíritu Santo
Está escrito en 1 Corintios 12:4-5 “ Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.” Los dones del Espíritu Santo son varios. Sin embargo, todos son obra del Espíritu Santo. También hay diferentes ministerios en la iglesia, como pastores, diáconos, maestros, coros, etc. pero todos son para el Señor. Cuando los santos llaman a Jesucristo como Señor, están confesando que son sus siervos y que el ministerio que se les confió es del Señor.
1 Corintios 12:6 dice: “Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.” Tomemos el servicio de la Iglesia como un ejemplo. Los santos no sólo rinden servicio en el centro de adoración el día del Señor, sino que las ganancias que obtienen durante sus vidas laborales en la semana también son esenciales para la Iglesia. Si una persona es útil para el Reino de Dios ante los ojos de Dios, entonces puede adquirir más riquezas. Por otra pare, si Dios toma a una persona como un hipócrita inútil, ciertamente, no le ayudará. Así como lo dijo “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” (Mateo 25:29), tal persona puede perder incluso lo que tiene. No es erróneo pedirle a Dios abundancia material. De la misma manera, que pedimos sentido espiritual, debemos pedir abundancia material. Lo importante es si somos o no útiles para Dios. Si alguien busca las riquezas materiales para el Reino de Dios y usa esos bienes para el Reino, Dios ciertamente le ayudará.
En 1 Corintios 12:7 dice: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” La fe debe ser seguida por las experiencias y la persona que las tiene debe crecer. Hebreos 6:1-2 dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.” Lo triste es que muchas personas han recibido los dones espirituales, pero han caído en vez de mantenerlos. Debemos escuchar las palabras que advierten que los que han gustado los dones celestiales, los poderes del siglo venidero y la Palabra de Dios, y recaen no tienen perdón. (Hebreos 6:5-6)
No debemos dejarnos llevar por los deseos de la carne y volver al mundo. Jesús dijo: “Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.” (Mateo 13:47-48) Dios no acepta a las personas simplemente, porque vienen y se sientan en la Iglesia el día del Señor. Así como el pescador saca los malos peces de la red y el agricultor desecha los granos malos, el Señor separará a los inútiles de aquellos que llaman su nombre. Necesitamos pensar acerca de cómo vamos a llamar la atención de Dios y complacerle.
1 Corintios 12:8 dice: “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;” La palabra de conocimiento no hace referencia al conocimiento general. Debe haber objetividad en el conocimiento y uno debe ser capaz de rendir su vida por este. Uno no puede testificarle a los otros acerca de un conocimiento general del cual no está seguro. Por esta razón, a través del Espíritu Santo debemos entender lo que Dios está haciendo.
En el verso 9 y dice: “ a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.” La palabra “profecía” no significa adivinar el futuro. Las palabras del Antiguo Testamento son básicamente profecías acerca de Jesucristo. Jesús mismo dijo que todas las profecías y la Ley hasta Juan el Bautista revelaban a Jesucristo al mundo (Mateo 11:13). Desde que el Espíritu Santo vino a los creyentes, la palabra profeta significa predicador, en otras palabras, la persona que confirma el hecho de que Jesucristo cumplió todas las profecías.
Hay personas que desean ver visiones, ellas necesitan preguntarse acerca de los motivos detrás de este deseo, si es por simple curiosidad o porque quieren jactarse delante de los otros. Una persona puede no beneficiarse de tales visiones. Para usarlos también debe tener el don de discernimiento de espíritus.
Sea humilde ante el Espíritu Santo
1 Corintios 12:11 dice, “ Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” Dios desea darnos varios dones libremente. La pregunta importante es cuánto los necesitamos y si somos capaces de manejarlos. Los padres no le compran un carro a su bebé porque le aman. Esperarán que este niño crezca y tenga licencia para conducir. La razón por la que Dios no nos otorga los dones espirituales es porque no somos capaces de manejarlos. Si continuamos en este estado, la posibilidad de recibir los dones será verá disminuida.
La evidencia de que le pertenecemos a Dios ha sido demostrada porque Dios derramó el Espíritu Santo sobre nosotros. Las palabras de la Biblia se nos manifiestan como una realidad a través de las obras del Espíritu Santo. El hecho de que nuestra fe no es misticismo que sigue emociones, es confirmado por el Espíritu Santo. Por lo tanto, los santos deben tener las manifestaciones del Espíritu Santo.
Dios no nos abandona. Jesús dijo “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.” (Juan 14:18-19). Y ciertamente, Jesús envió al Espíritu Santo luego de ascender al Cielo. Ahora debemos desear las manifestaciones del Espíritu Santo. Debemos hacer que Dios nos use. ¿Puede una persona que ignora al Espíritu Santo serle útil a Dios? ¿Alguien que dice “He recibido el don de lenguas y no me sirve de nada”, puede ser usado por Dios? Debemos ser humildes ante el Espíritu Santo. Para no convertirnos en inútiles delante de Dios, debemos ser bendecidos y ser felices a través del Espíritu Santo.
Carta de Simuón
A lo largo de mi vida he padecido pobreza y hambre extrema. También he estado en enfermedad y dolor. Después de perder mi padre a temprana edad, mi vida fue muy lamentable como cabeza de mi hogar. También fui tratado muy mal cuando era joven y trabajaba como ayudante en la casa de otra persona. Pero mirando atrás en mi vida, lo que más me aflige es mi ignorancia. Fui capaz de superar el hambre y llenar mi estómago a través de un ingreso recibido; pude salir de mi pobreza y tener una vida cómoda cuando me surgían oportunidades en el mundo, y aunque me sintiera enfermo, me recuperaba nuevamente con el tiempo. Sin embargo, la ignorancia fue un enemigo que me siguió como sombra todos los días de mi vida.
Tal vez caminaba en las calles vistiendo buena ropa, pero todavía no podía esconder mi ignorancia. Aunque una buena oportunidad de trabajo se presentara, no era relevante para mi ya que no podía dar un paso adelante debido a mi ignorancia, a pesar de tener una familia a cargo y tantas situaciones difíciles. En el espejo veía a alguien que no tenía ningún problema físico, e incluso era bien parecido. Sin embargo mi ignorancia se convirtió en el destino del cual no podía deshacerme, el cual se burlaba y maldecía toda mi vida. Nada en el mundo era más triste que esto. No estoy diciendo que sea docto hoy en día. Todavía hay momentos en los cuales lloro y agonizo por culpa de mi ignorancia.
Esta aflicción no se puede describir con palabras. En un esfuerzo por lidiar con esta frustración, todos intentan enviar a sus hijos a la guardería lo más pronto posible e inscribirlos en buenas escuelas. Presionan a sus hijos, los cuestionan e incluso les ruegan que estudien. Aun así, los hijos no pueden entender la vida de sufrimiento de sus padres y no escuchan. Eventualmente cuando se dan cuenta de su ignorancia, ya es demasiado tarde.
Como una sombra oscura, esta aflicción me sigue donde quiera que voy. No solamente demuestra quien soy, si no que me lleva a la desesperación. Aunque coma y vista bien, o gane una fortuna, no sirven para nada contra esta tristeza. Bajo la intensa luz del día, mi sombra crece más oscura y desea aferrarse a mi vida y mi destino. Permanece como una sombra oscura que solo desaparecerá cuando yo muera y vuelva al polvo finalmente.
Esta es el la razón por la cual anhelaba ir a la escuela. Pero, durante el periodo que no podía recibir una educación, leía la Biblia dada por Dios una y otra vez. La Biblia dice que Dios amó de tal manera al mundo que dio a su Hijo unigénito, Él es la verdad de Dios y el conocimiento que estaba con Él. Por esta razón, me esforcé para convertirme en un experto en el conocimiento que le es dado universalmente a la humanidad. Mi corazón esta lleno de gran angustia, mientras veo la ignorancia de la gente que lee la Biblia en la actualidad.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.02.15 – Confíe en la Ley del Espíritu
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Confíe en la Ley del Espíritu
(Romanos 8:1-11)
Dios
Existe.
Él,
Por el mundo,
Envió a Jesucristo,
Que es la imagen de su sustancia (2 Corintios 4:4),
Esto es algo histórico (Mateo 1:21-25).
Jesús existió en la historia,
Vimos su muerte y su resurrección,
Vimos cómo ascendió delante de los testigos
Y por el Espíritu Santo,
Los que creen en Él, se arrepienten, se bautizan
Y reciben el Espíritu Santo como regalo (Hechos 2:38-40).
El Espíritu Santo no se recibe por las obras,
Únicamente por la fe y la obediencia (Hechos 5:32).
Aunque las personas que viven bajo la Ley viven en constante temor
Los que reciben al Espíritu Santo son eternamente libres (Juan 8:32).
No significa que los que reciben al Espíritu Santo pueden pecar,
Sino que tienen la certeza y la libertad del perdón de los pecados.
La Ley es la ley de muerte que hacer temer a los pecadores,
Pero la Ley del Espíritu alegra a los que creen (Romanos 8:14-16).
○ Los que siguen la Ley del Espíritu Santo
No dudan.
Los que no dudan tienen alegría en sus espíritus.
○ El Espíritu Santo echa fuera todo temor
Y da testimonio por el poder.
Los que viven por el Espíritu Santo no son pecadores.
○ La obra del Espíritu Santo
Sobrepasa las emociones del cuerpo
Y complace a Dios.
※ No estemos bajo la Ley de temor.
Pecadores, arrepiéntanse, bautícense
Y reciban el Espíritu Santo como regalo.
Romanos 8:1-11
1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Confíe en la Ley del Espíritu
(Romanos 8:1-11)
Darse cuenta del pecado y el castigo a través de la Ley de la carne
Dios realmente existe. Dios no está lejano, se encuentra en nosotros a través del Espíritu Santo. El Espíritu Santo habita en nosotros y nos ayuda a tener comunión con Dios y creer en las obras de Jesucristo. Jesús no es una figura mítica. Hay mucha evidencia en este mundo que nos demuestra que Él es un personaje histórico. “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, ni en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” (Juan 21:25). De todas estas cosas, las esenciales fueron registradas en la Biblia y el Espíritu Santo es quien testifica que la Biblia coincide con Jesús.
No podemos ver al Hijo del Hombre en el presente. Sin embargo, cualquiera que es lleno del Espíritu Santo puede experimentar la misma vida y manifestar el mismo poder del Hijo del Hombre al leer la Biblia. Por otra parte, una persona que ignora al Espíritu Santo en su vida de fe sólo puede convertirse en una persona religiosa y el testimonio de Jesús no puede provenir de ella. Creemos en Jesús por el Espíritu Santo y testificamos a través de Él. Algunas personas comparten la mitología que han estudiado, pero nosotros tenemos el testimonio de Dios que habita y obra en nosotros.
Hablando de las funciones, el hombre puede ser dividido en espíritu, alma y cuerpo. El espíritu no es una personalidad, sino un ser permanente y eterno. Algunas personas piensan que el espíritu tiene personalidad, pero esto es un error. El espíritu es similar a la radiación en el sentido que nunca desaparece. Cuando los equipos para manejo de material radioactivo, tales como los guantes y trajes de protección, son incinerados para ser desechados, todavía quedan trazas de este material. De la misma forma, ya que el espíritu nunca desaparece, el único camino para desechar el espíritu que ha sido sentenciado a muerte es enviarlo al infierno para ser atormentado eternamente.
El alma se refiere a la personalidad, es decir, a la inteligencia, emociones y voluntad. Los animales tienen alma. Incluso, las pequeñas e insignificantes moscas buscan comida y conocen cómo escaparse rápidamente cuando presienten el peligro. Esta es una pequeña función del alma. El alma de los animales es insignificante, diferente a la personalidad del hombre, y es llamada instinto.
Se requiere de un cuerpo para que el alma pueda funcionar apropiadamente. En el caso de los animales, cuando mueren sus cuerpos, sus almas desaparecen. Incluso si alguien mata a una gallina y la cocina, no debe temer que el espíritu de la gallina muerta se le vaya a aparecer en los sueños, porque las gallinas no tienen vida después de la muerte. Sin embargo, el hombre es diferente. La gente teme pasar por la casa de alguien que murió, esto es porque el hombre es un ser espiritual Antes que el hombre se convirtiera en ser espiritual, su personalidad desaparecía con la muerte de su carne. Pero luego de convertirse en ser espiritual, la personalidad existe eternamente al unirse con el espíritu, incluso si el cuerpo muere y desaparece. Esto es llamado espíritu-alma.
Generalmente, la gente considera el cuerpo como el “yo”, por esta razón dedican su vida entera a sus cuerpos. Sin embargo, nuestro verdadero yo no es la carne, sino el espíritu. La carne puede morir luego de algunas décadas en el mundo o vivir durante un largo periodo, pero tiene un límite. La carne regresará al polvo y desaparecerá, no es el verdadero “yo”, es únicamente como las vestiduras temporales del “yo”.
Dios le dio dos tipos de leyes al hombre. Una es para la carne, mientras la otra para el espíritu. Las leyes de la carne se refieren a la Ley. La Ley, como ordenanza carnal, gobierna el cuerpo del hombre. Por lo tanto, el espíritu del hombre no puede ser salvo por la Ley. Ya que el interés principal de la Ley es disciplinar la carne, aquellos que siguen la Ley sólo tienen una disposición religiosa.
Lo que requiere la Ley va mucho más allá de la capacidades del hombre. La base de la Ley son los Diez Mandamientos. Aparte de los cuatro primeros mandamiento, que están relacionados con la fe hacia Dios, el resto de ellos no son diferentes a lo que dictamina la conciencia del hombre. Desde esta perspectiva, no es imposible para el hombre cumplir los Diez Mandamientos. Sin embargo, a través de las obras de los profetas, la Ley ha sido subdividida en innumerables mandamientos y cada hombre es hallado pecador ante las mandamientos (Romanos 3:10). El problema de la Ley es que la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23). Por esta razón, el hombre que es denominado pecador no puede escapar de la muerte eterna, es decir el castigo del infierno.
La Ley del Espíritu Santo que guía nuestra vida espiritual
Apartado de la Ley se encuentra la Ley del Espíritu Santo que Dios le otorgó al hombre. Esta es la ley que debe permanecer en nosotros por el bien de nuestro espíritu. Lo triste es que muchas personas tratan de aplicar la ley de la carne para vivir sus vidas espirituales. Cuando las cosas no van según lo planeado o los niños se lastiman, hay personas que se culpan diciendo: “Esto es porque soy un pecador, merezco ser castigado”. También hay otros que tratan de enmendar sus pecados a través de penitencias, tales como dejar de comer o dormir por varios días.
Acerca de estas personas Gálatas 3:3 dice: “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” Luego, Gálatas 1:8 dice: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” Debemos recordar que si confiamos en las ordenanzas de la carne luego de haber recibido el conocimiento de la verdad, entonces no hay más sacrificio por los pecados.
Muchas personas son engañadas en sus vidas espirituales por la ley de la carne. Tiene que haber libertad espiritual en todo aquel que vive una vida espiritual. A pesar de todo, los que se encomiendan a la Ley son maldecidos bajo la condenación y el temor. Esta es la razón por la cual Jesús entregó la severa advertencia a los escribas y fariseos que guardaban la Ley, diciendo: “!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”
Dios envió su Hijo al mundo en la carne para cumplir los requerimientos de la Ley que el hombre no podía cumplir. El último requerimiento de la Ley es la muerte del hombre. Pero, ya que el hombre no es justo, no puede vivir de nuevo luego de morir por el pecado. Por lo tanto, de acuerdo a los requerimientos de la Ley, el Hijo de Dios murió en lugar del hombre y Dios le resucitó de los muertos. Ahora, que se han cumplido los requerimientos de la Ley para el hombre, el Hijo de Dios clama: “Ahora que los he liberado, no sigan bajo la Ley, salgan de ahí”
Libre de la Ley, ahora es por la Ley del Espíritu Santo
El bautismo es la forma en que una persona salir de la Ley para entrar en Jesús. Cuando se le sugiere a alguien bautizarse, algunos actúan con humildad y dicen: “No soy lo suficientemente bueno para ser bautizado”. Ellos están decidiendo quedarse en la maldición de la Ley. El mandamiento del Señor es que todos los que escuchen y crean en el Evangelio deben bautizarse inmediatamente y romper con la maldición.
Cuando somos bautizados podemos unirnos a la muerte de Jesús al sumergirnos en el agua y de esta manera cumplir los requerimientos de la Ley. Mientras salimos del agua nos unimos a Jesús, quien fue resucitado, y por lo tanto poseemos la vida de Jesús. Sin importar si conocía o no su situación de pecador, el hombre estaba condenado a enfrentar la muerte eterna. La Ley es la herramienta para que el hombre reconozca que es pecador y es la que demanda la paga del pecado. A través del bautismo nos unimos a Jesucristo, quien cumplió completamente los requerimientos de la Ley y así nos liberamos de la Ley. Esta no es una doctrina, sino la realidad. El Espíritu Santo reconoce y testifica acerca de esto.
Nuestra carne es el objeto de muchos tipos de sufrimiento en esta tierra. Sin embargo, no debemos dejar que nuestro espíritu estén atado bajo la Ley. La razón de esto es que la Ley del Espíritu Santo nos hace libres. Romanos 8:1-2 dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. ”
Entre aquellos que reciben el bautismo de Juan nadie le ha dado la bienvenida al Espíritu Santo. Sin embargo, si alguien es bautizado en el nombre de Jesús, entierra al viejo hombre y cuando sale del agua le da la bienvenida al Espíritu Santo. Los que nacen de nuevo por el Espíritu Santo no deben someterse nuevamente a la ley de la carne, porque encuentran debilidades en su carne. Sólo porque se presentan dificultades físicas, no debemos pensar que es por nuestros pecados.
Hebreos 10:26-27 dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.” No debemos confiar en la ley de la carne luego de haber recibido al Espíritu Santo, esto es pecar deliberadamente. La Ley del Espíritu Santo nos enseña: “Sé libre, no te aferres al pecado”
¿Por qué no sigue la Ley del Espíritu Santo? Cuando estábamos bajo la Ley le temíamos, ahora debemos tener temor de la Ley del Espíritu Santo. Donde se encuentra el Espíritu Santo hay libertad. Si una persona ha recibido el Espíritu Santo, pero no se siente libre, entonces está cometiendo un gran pecado al desobedecer al Espíritu Santo. Muchas personas son condenadas en sus conciencias y sufren de culpa. El pecado más perjudicial para el espíritu es el de la desobediencia al Espíritu Santo.
El diablo acusa al hombre basándose en la Ley. Incluso, nos engaña diciendo: “¿No pecaste?, ¿cómo puede un pecador salvarse?, debes pagar el precio por tus pecados”. No debemos caer en esto. Debemos confesar los méritos de las obras de Jesús en nuestras vidas y testificar de nuestra fe durante toda la vida. Apocalipsis 12:11 dice: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Sea bendecido y feliz en el Espíritu santo
El espíritu de una persona es feliz y bendecido cuando es libre por la Ley del Espíritu Santo. Para alguien que continúa siguiendo la ley de la carne, si su vida en la carne corre fluídamente, se lo acredita a su justicia; pero cuando se encuentra con un problema, concluye que es por una maldición. No debemos conectar las victorias y fallas con el espíritu. Necesitamos buscar la eterna e inmutable alegría de nuestros espíritus, no una alegría efímera que nuestro cuerpo puede disfrutar brevemente en la tierra.
El Señor no tuvo ninguna habitación mientras estaba en la tierra. Él dijo: “Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.”(Mateo 8:20). A pesar de esto, era libre. Era feliz. La palabra bendición significa originalmente “alegría de Dios”. El Señor encontró mucho sufrimiento en la tierra, pero Su espíritu fue lleno de la alegría de Dios.
Algunas personas dicen que debemos seguir los pasos de Jesucristo e imitar su pobreza. Pero lo que aprendemos de Él no es la pobreza, sino la eterna alegría que Él tenía. La alegría viene a través del Espíritu Santo. Mientras estaba en la tierra obró a través del Espíritu Santo, enseñó por el Espíritu Santo y resucitó por el Espíritu Santo.
En vez de estar atormentado por la culpa y nervioso por los pecados, nuestro espíritu debe ser feliz. Debemos ser felices a través de la Ley del Espíritu Santo. A menos que sigamos la Ley del Espíritu Santo, sólo podremos seguir la ley de la carne. La Ley del Espíritu Santo es lo que Dios le otorgó a nuestro espíritu. Quien aplica la Ley – las ordenanzas de la carne – a su vida espiritual es sujeto de maldición. Ya que hemos sido liberados de la Ley al ser bautizados en el nombre de Jesús, debemos seguir la Ley del Espíritu Santo.
Cualquiera que sigue la Ley del Espíritu Santo tendrá poder. Hechos 1:8 dice: “Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.” El poder para expulsar demonios y sanar a los enfermos no es un don dado a personas especiales. Es una promesa para todos los creyentes. Si seguimos la Ley del Espíritu Santo recibiremos poder. Incluso si el poder no se manifiesta ahora, nunca debemos dudar que somos hombres del Espíritu santo y orar para recibir el poder.
Cualquiera que sigue la Ley del Espíritu Santo se convertirá en testigo. Sus labios nunca cesarán de llevar testimonio y proclamar: “Jesús me salvó y me liberó. Soy un hijo de Dios.” No podemos ser justos por nuestras obras. Somos justificados únicamente por las obras de Jesucristo. Aunque hagamos poco, si el Espíritu Santo nos considera justos, entonces debemos reconocer esta verdad valientemente. Si negamos lo que el Espíritu Santo reconoce, entonces el Señor nos negará ante los ángeles. No debemos condenarnos con nuestra conciencia, sino recibir la gracia de Dios. Nuestras almas deben ser felices a través del Espíritu Santo.
Carta de Simuón
Soy verdaderamente feliz porque incluso después de dejar este mundo, hay personas que pueden continuar mis logros y obras. Me pregunto qué considera el Señor como verdadero gozo. Jesús vino a esta tierra para ejercer la voluntad que el Padre Dios había planeado en el cielo. Entonces, el hecho de que esté haciendo el trabajo de Dios es ciertamente considerado como gozo para Dios,
Mi gozo es realizar las obras espirituales que el Señor me ha encomendado. Soy verdaderamente feliz porque me he convertido en el tocón que permite que la obra continúe sin detenerse. Estoy escribiendo libros y dejando muchos escritos para que la labor que he comenzado pueda continuar sin yo estar presente.
La Iglesia Sungrak Seúl fue establecida con un propósito: ‘Una iglesia que agrade a Dios.’ Por lo tanto, su obra no debe detenerse porque yo, Simuón, no esté presente en este mundo. Yo comencé la labor solo; sin embargo, la Iglesia Sungrak tomará el batuta para continuar las obras hasta la venida del Señor. Por lo tanto, el Obispo no puede solamente dirigir la adoración, si no también tener la habilidad de continuar el movimiento de Berea con profesionalismo.
Si la iglesia se corrompe, entonces la iglesia pondrá a un lado la labor requerida por el Señor y se conformará con meras ceremonias religiosas. Esto es porque no todo el mundo puede fácilmente obedecer la fe dada por Dios. Les es más fácil seguir sus propias convicciones y adorar a su manera. Seguir la fe dada por Dios es verdaderamente un camino difícil de tomar. Ciertamente, puede ser trabajoso obedecer a Dios, el cual no podemos ver.
Tengo muchas faltas y he hecho muchas cosas vergonzosas contra mi consciencia; a pesar de todo, soy feliz solamente cuando vengo ante Jesús. El mundo no perdona o entiende. Mis fallas nunca son perdonadas por el mundo. Y por esto eventualmente, yo recibo persecución y vergüenza.
Sin embargo, solo Jesús perdona e incluso olvida mis pecados; por esto recibo libertad cuando voy ante Jesús. Sólo puedo ser llamado justo y recibir el amor de Dios cuando voy frente a Jesús. Si camino sin Jesús, no puedo ver a Dios y atreverme a llamar a Dios Padre. Ahora, yo nunca dudo que Dios es mi Padre. Lo que sea que Dios me dé es lo mejor, y por eso Dios me da el Espíritu Santo como regalo. El Espíritu Santo conoce las cosas profundas de Dios y sus prioridades. Él es el Espíritu de Verdad. Por lo tanto, no hay felicidad más grande en mi vida que recibir la ayuda del Espíritu Santo.
Las obras del mundo son muy complicadas y agotadoras. Por esto, sin la ayuda del Espíritu Santo soy impotente. Sin embargo, yo estoy agradecido porque le pertenezco al Espíritu Santo. ¡Señor, no me sueltes! Esta ha sido la esperanza de toda mi vida.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.02.08 – Sea alegre por el Espíritu Santo
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Sea alegre por el Espíritu Santo
(Juan 3:1-15)
Dios
Es nuestro Padre.
Él
Nos otorgó la vida eterna.
La fe que Dios da es vida eterna. (Juan 3:16)
Nuestra fe no es rendir devoción religiosa,
Sino experimentar el verdadero amor de Dios. (2 Corintios 13:5)
No experimentar el amor de Dios
Es no tener fe ni santidad.
Los que creen en Jesucristo son nuevas criaturas
Son renacidos por el Espíritu Santo. (Juan 3:5)
Los renacidos por el Espíritu Santo no viven según los sentimientos,
Sino a través de Él.
Los nacidos del Espíritu Santo
Disfrutan la alegría por el Espíritu Santo. (Romanos 12:1-2)
En los que viven por el Espíritu Santo
Los dones, el poder y la inspiración
Se manifiestan incluso en el bienestar de su cuerpo, (1 Corintios 12:7-11)
Se convierten en testigos espirituales. (1 Corintios 2:16)
Sólo los alegres por el Espíritu Santo
Pueden ver y experimentar el reino de Dios.
○ No pierda el tiempo.
Desde que recibe al Espíritu Santo hasta la muerte
Sirva a Dios.
○ Los que sirven realmente Dios
Reciben su bendición,
Esta es la alegría que viene por el Espíritu Santo.
○ Quien no recibe el perdón de los pecados
No puede recibir el Espíritu Santo.
El bautismo es el testimonio del arrepentimiento.
※ Nuestra fe es una experiencia absoluta,
No es un concepto, sino una experiencia absoluta
Así como la muerte de Jesús en la cruz.
Juan 3:1-15
1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?
11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Sea alegre por el Espíritu Santo
(Juan 3:1-15)
Busque la alegría espiritual
Dios es nuestro Padre. Esto no significa que debemos despreciar al padre terrenal. El cuerpo tiene a su padre. Dios es el padre de nuestro espíritu. Podemos llamar a Dios padre, porque nuestro espíritu nació de nuevo a través del Espíritu Santo.
Quien no sirve a Dios a través del Espíritu Santo lo hace según sus emociones. Las personas que se dejan guiar por las emociones sirven con diligencia a la iglesia cuando se sienten bien, pero cuando no se sienten bien llegan a odiar al pastor, e incluso, pueden irse de la iglesia.
El cuerpo es como una vasija donde se guarda el espíritu. Aunque el cuerpo es débil y se quiebra fácilmente, el espíritu en su interior existe eternamente. Es peligroso darle prioridad al cuerpo. La vida de fe es la vida espiritual. Dios nos envió al Espíritu Santo para ayudar a nuestro espíritu.
¿Qué razón tiene que el cuerpo tenga éxito cuando el espíritu se pierde? Antes del beneficio de la carne, debemos buscar el beneficio del espíritu. Por más que se guarden riquezas en la tierra, estas desaparecerán. Por otro lado, las riquezas guardadas en el cielo son eternas (Mateo 6:19-21).
Las emociones cambian constantemente. Las emociones no pueden ser dominadas por la tentación, porque cuando lo hacen es cuando la gente empieza a odiar al pastor y a dejar sus cargos para luego salirse de la iglesia.
No siga la carne, sino al Espíritu Santo
Al ver a Jesús podemos conocer lo que es la vida guiada por el Espíritu Santo. Jesús nació, llevó su vida pública, murió y resucitó por el Espíritu Santo. Él dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.” Aunque no hizo nada malo, en todo lugar era perseguido y vituperado, fue azotado y al final fue colgado en la cruz por nuestro pecados. Las personas dicen fácilmente: “yo puedo seguir el camino de Jesús”, pero los que realmente conocen su vida no afirman esto tan fácilmente.
Muchos desean con sus labios ser llenos del Espíritu Santo, pero en el interior de su corazón lo que más desean es lo mejor para su cuerpo, piden que sus negocios prosperen y que no tengan ningún obstáculo para su carne. Por esta razón, cuando las cosas no salen de acuerdo a sus deseos, son tentados y su espíritu se corrompe. No hay nadie que buscando la alegría del cuerpo pueda seguir el camino de Jesús. ¿Quién desea ser perseguido, vituperado o asesinado?
En cambio, vemos que cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo pareciera que los negocios no mejoran, incluso, dejamos de hacer lo que hacíamos antes para hacer cosas nuevas. En ese momento es cuando debemos decidir seguir la guía del Espíritu Santo. Jesús advirtió que no debemos blasfemar, apagar o contristar al Espíritu Santo, ya que los que hacen esto no tienen perdón ni en este siglo ni en el venidero (Mateo 12:31-32). Por esta razón, los que reciben la guía del Espíritu Santo deben llevar su cruz. En otras palabas, debemos recibir el mandamiento de Señor de morir a nosotros mismos.
Esperemos la venida del Señor
Nuestra vida es esperar la venida del Señor. Una persona edificó grandes graneros para guardar sus frutos y luego se dijo “Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.” Sin embargo, Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Lucas 12:20)
“¿De quién será?” es la pregunta que Dios le manda a todos los que están en Cristo. Nuestro Señor nos dice: “Almas que están en Cristo, el cuerpo que tienen desaparecerá cuando venga Cristo, entonces, ¿qué será de lo que hicieron por sus cuerpos? Si no hicieron nada por su cuerpo no tendrán nada en el Cielo.
Nadie sabe si el Señor vendrá hoy o mañana. No importa cuando venga el Señor, nuestro cuerpo desaparecerá. Debemos estar preparados para ese momento. El Señor llama necios a los que no están preparados y dice de ellos: “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” (Lucas 12:21).
Seamos alegres por el Espíritu Santo
Dios nos otorgó el Espíritu Santo e hizo renacer nuestro espíritu. Así como Dios llamó Hijo a Jesús por el Espíritu Santo, nosotros somos llamados hijos de Dios. Por esta razón, debemos ser alegres por el Espíritu Santo.
Rendir servicio de adoración es encontrarse con el rostro de Dios. ¿Qué pasará si el espíritu de uno no se alegra cuando se encuentra con el Señor? Nuestra oración no debe priorizas las cosas de la carne, sino la alegría del espíritu. Los santos que renacen por el Espíritu Santo son diferentes a las otras personas que sólo piden cosas para su carne. Debemos servir por el Espíritu Santo. Las personas desfallecen fácilmente, porque buscan agradar a los hombres.
Por el Espíritu Santo, debemos hacer que nuestro espíritu sea alegre. El Señor regresará pronto, cuando lo haga, nuestro espíritu cambiará súbitamente y se encontrará con el Señor en el Cielo. Por el bautismo dejamos al hombre viejo. Ahora, nuestro espíritu debe estar agradecido con el Padre y a través de la Iglesia debe servirle. La Iglesia es la casa de oración de las naciones (Isaías 56:7). Lo que debemos pedir en ese lugar, no es la alegría para la carne, sino para el espíritu. A través de la vida en la Iglesia, podemos hacer que nuestro espíritu sea alegre por el Espíritu Santo.
Carta de Simuón
Un gusano de seda que está ocupado comiendo de la hoja de una morera produce seda cuando la rama de un pino es puesta sobre su cuerpo, desde entonces comienza a producir seda diligentemente y se cubre a sí mismo para convertirse en un capullo. Finalmente, el gusano de seda deja de existir para avanzar a la siguiente etapa de su vida. Estas etapas de su vida no pueden ser reemplazadas o saltadas.
Como el gusano de seda que come de una hoja de morera, debemos construir y nutrir diligentemente nuestros cuerpos. Posteriormente, debemos producir seda y cubrirnos una y otra vez para esconder nuestra horrible imagen y permanecer en estado de pupa.
¡Qué bueno es haber leído la palabra de Dios tantas veces cuando era joven! Si no lo hubiera hecho, ¿me habría usado Dios de tantas maneras? Sufrí mi periodo de juventud y adolescencia. Pasé la principal parte de mi vida y ahora me encuentro en mi vejez.
Sin embargo, por cualquiera que sea la razón, parece que hubiera saltado mi pubertad y súbitamente me convertí en un joven adulto. De hecho, durante mi juventud, use mis días viajando como evangelista. Sin embargo, planeo ir al Padre celestial y recibir la recompensa por todos los años que perdí.
A veces, un pensamiento nace en mi corazón. “¿Qué prevaleció realmente en la colisión entre la carne, el intelecto y el espíritu?” La esperanza de mi carne excava en la tierra, mientras las pasiones de mi mente divagan en sus sueños. Por otra parte, mi espíritu continúa el solitario camino de este mundo.
Durante mi vida, no recuerdo algún momento donde haya reído mucho, porque realmente no tuve ninguno. Mi mente que continúa soñando sigue agonizando. No estoy seguro si mi espíritu alguna vez rió o si siempre está riendo, pero deseo reír en algún momento. Creo que mi espíritu reirá fuertemente cuando mi espíritu deje este cuerpo.
Me duele mucho el corazón y hay un profundo arrepentimiento debido a las cargas de mi carne. Estoy atemorizado de que las cosas que han oprimido mi mente hayan expulsado el gozo de mi espíritu. Se levanta un anhelo por el pasado cuando el viento de lo familiar viene suavemente y las memorias de antaño toman vida y danzan, incluso con el sonido del agua. Sin embargo, ¿dónde podrá encontrar gozo mi espíritu en este mundo?
El gozo de mi espíritu sólo puede encontrarse en la fe, el gozo no puede ser alcanzado a través de la carne o el intelecto. Mi espíritu sólo anhela el amor del Señor Jesús que vino a este mundo, fue abusado y matado. Mi espíritu no puede ser feliz si está apartado de su amor.
Ambos, la carne y el intelecto son enemigos del espíritu; sin embargo, no puedo negarlo, no hay otra forma, hay que obrar con ellos. Los años de adolescencia no pueden ser rescatados; sin embargo, quiero mantener el amor. Cuando estoy en negación, pierdo convicción en mis escritos y la honestidad de mi lenguaje se congestiona. El amor es la mente que me puede acompañar hasta el final. Es el alma.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.02.01 – El Dios que otorga la bendición
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El Dios que otorga la bendición
(1 Corintios 1:18-25)
Dios
Otorgó la fe para que le conozcan.
Él
Le otorgó la fe al mundo
Porque conocer y creer en Él es la Verdad.
Sin la Verdad
No se puede conocer a Dios,
Sólo la Verdad está llena de la voluntad y el camino de Dios.
Por lo tanto,
La Palabra de Dios es la Verdad, (Juan 17:17)
El Hijo de Dios es la Verdad (Juan 14:6)
Y el Espíritu Santo es la Verdad. (Juan 16:13)
La Ley no es denominada como Verdad,
Porque la Ley es una parábola
Y no puede explicar completamente la voluntad de Dios.
Sin embargo,
A través de Jesucristo
Se puede ver correctamente la voluntad de Dios.
Quien ve y conoce a Jesús
Conoce al Padre Dios. (Juan 14:10-11)
Esta Verdad debe ser entendida por el Espíritu Santo.
○ Escudriñemos profundamente las Escrituras.
Las Escrituras
Hablan de la voluntad de Dios.
○ Creamos y seamos obedientes a Jesús.
A través de su Hijo,
Dios explicó su voluntad.
○ Seamos llenos del Espíritu Santo.
A través del Espíritu de Verdad
Se manifesto la voluntad de Dios.
※ Conozcamos y creamos en Dios,
Conozcamos y amemos a Jesús
Y conozcamos y obedezcamos al Espíritu Santo.
1 Corintios 1:18-25
18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
19 Pues está escrito:
Destruiré la sabiduría de los sabios,
Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?
21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;
23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;
24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.
25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
El Dios que otorga la bendición
(1 Corintios 1:18-25)
La perfecta memoria de Dios
Dios posee una memoria perfecta, a diferencia de los hombres. Él no olvida nada y las palabras de fe escritas en las Escrituras se basan en esta verdad. Salmos 105:8-10 dice “Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones, la cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. La estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno,”. Es la naturaleza de Dios no olvidar. La razón por la cual Dios escuchó el clamor de los israelitas en Egipto y los liberó es porque recordó el pacto que había hecho con Abraham muchos años atrás (Éxodo 2:24).
Cuando los Israelitas dejaron Egipto crearon un becerro de oro en el desierto. En ese momento, Dios deseó castigarlos, pero Moisés apeló a la memoria de Dios y clamó por su pueblo “Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.” (Éxodo 32:13).
Hay muchos versículos en la Biblia donde la gente busca la memoria de Dios. Uno clamó “Acuérdate de esto: que el enemigo ha afrentado a Jehová, y pueblo insensato ha blasfemado tu nombre. No entregues a las fieras el alma de tu tórtola, y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia. No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre. Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.” (Salmos 74:18-23). Otro pidió “Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno. Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.” (Salmos 89:50-51). Y otro pide “Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, de los que se levantan contra ellos.” (Salmos 17:7)
La razón por la que podemos confiar en Dios es porque su memoria es perfecta. Debemos estar agradecidos con Dios, por el hecho de que recuerda la maldad de nuestros enemigos. Cuando satanás se convirtió en el diablo, Dios dijo de él “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3:15). Miles de años después, la palabra fue cumplida sin ningún error. En otras palabras, el diablo fue condenado.
Hubo un tiempo cuando Jesús le llamó la atención a sus amados discípulos diciendo, “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mateo 16:23). Él fue capaz de detectar las trazas de satanás en las palabras de los discípulos, porque Él recordaba claramente lo que el diablo había hecho antes de la creación del mundo. Hemos sido liberados del reino del diablo y recibimos la salvación, porque Dios no se olvido del diablo.
La gravedad de los estereotipos
Debemos estar agradecidos con Dios porque recuerda todas las cosas. Sin embargo, hay un problema que debemos enfrentar. ¿Cómo podemos hacer que Dios se olvide que éramos pecadores? ¿Debemos dejar esto así? No es difícil para Dios recordar que éramos pecadores, sabiendo que Él recuerda las obras de satanás. Aunque hemos recibido el perdón de los pecados, es un gran problema si Dios todavía recuerda nuestro pasado de pecadores.
Un estereotipo o prejuicio hacia algo es una preconcepción u opinión que se tiene fija acerca de una persona. Los estereotipos negativos pueden seguir y atormentar a una persona durante toda la vida. Es muy difícil hacer desaparecer un estereotipo. No desaparece con el tiempo. Hay muchas personas que nunca pueden sobreponerse a los prejuicios que la gente tiene acerca de ellos. El estereotipo y el prejuicio que resulta del error de uno puede convertirse en una fuente de miseria para toda la vida de otra persona. El estereotipo en la mente de las personas no desaparecerá a menos que se tomen medidas drásticas.
– “He escuchado que estás saliendo con alguien, se van a casar?”, “¡Wow, felicitaciones! ¿Puedo preguntar quién es?” -“Claro, es fulano” -“¿Qué? ¿Estás loca? Sabes qué tipo de persona es?”
Si esta conversación continua, incluso el matrimonio puede verse afectado. El que está hablando acerca de esta persona en particular no conoce mucho acerca del otro. Ella simplemente se basa en algunas cosas que ha escuchado hablar a otros o está exagerando una o dos debilidades que había notado de él, imaginándoselo como el peor villano que puede existir. Y este hombre puede tener finalmente una vida completamente estresante.
Hay estereotipos acerca de las personas afro-descendientes en Europa y Norteamérica. Muchos africanos migran a Europa y son personas buenas y centradas. A pesar de esto, la gente tiende a asociarlos con el crimen y los miran con sospecha. Además, algunos asiáticos son tratados como personas que no son inteligentes. Hay muchos estereotipos.
La gente con un registro criminal tiene dificultades para encontrar un trabajo en cualquier lugar. Esto es porque la sociedad es cautelosa con este tipo de personas. Los estereotipos son como una delgada fisura en un vidrio, parece que no hay ningún daño, pero al hacer contacto con agua caliente, el vaso se quiebra. De la misma forma, un estereotipo negativo puede no ser obvio, sin embargo, permanece y puede trae consecuencias negativas.
Las medidas de Dios para resolver el prejuicio en contra del hombre
Estos estereotipos y prejuicios dentro de la sociedad humana pueden ser vencidos hasta cierto grado. Sin embargo, si es un prejuicio por parte de Dios es algo que preocupa. Si Dios mantiene el prejuicio de nuestro pasado, entonces es un problema fatal para nosotros. Pero como si fuera en contra de su naturaleza, Dios declara, “Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.” (Hebreos 8:12). Esta era una promesa en el pasado a través del profeta Jeremías “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” (Jeremías 31:31-34)
Un deseo es que Dios siempre recuerde y nunca olvide el pecado del diablo, pero también, que no recuerde nuestro pecado. Si Dios recuerda nuestro pecado ciertamente moriremos. Pero, ¿Cómo puede Dios olvidar? ¿Cómo puede aquel que tiene una memoria perfecta olvidar nuestra iniquidad? ¿Cómo puede reinar con justicia, si se queda en silencio con respecto a nuestra identidad pasada de pecadores? ¿Es esto posible?
Dios cumplió esto a través de la cruz. Jesús fue acusado como pecador erróneamente, derramó su sangre en la cruz y murió. El hombre llegó a entender el propósito de la cruz únicamente luego de que esto ocurriera. Incluso el Hijo de Dios no pudo ser exonerado de la cruz, aunque no era su pecado, sino del hombre. Él se convirtió en el objeto de la ira de Dios mientras estaba en la cruz. La cruz es el instrumento de ira que le hizo sufrir a Jesucristo el castigo eterno del hombre. Es también la autoridad de Dios ejerciendo su tarea de justicia.
Jesús nos redimió al ser maldecido en la cruz (Gálatas 3:13) Por lo tanto, la maldición de la cruz era realmente para nosotros. La cruz no es solo la confirmación oficial del hecho de que éramos pecadores, sino la manifestación de nuestro temor a enfrentar el juicio. Nunca hubiéramos escapado del castigo de Dios si Él nos hubiera visto sobre la cruz. Por lo tanto, para prevenir esto, Dios envió a su Hijo unigénito hace 2000 años para morir en la cruz. Consecuentemente, no solo fuimos redimidos del pecado, sino de nuestro pasado como pecadores. En otras palabras, el Señor nos perdonó y removió todo prejuicio en contra de nosotros.
Frecuentemente vemos en películas escenas donde un ladrón toma a una persona como rehén dentro de un banco rodeado por policías. La policía sobrepasa en número y poder al ladrón. Sin embargo, si el ladrón amenaza con matar al rehén, a menos que la policía se retire, la policía queda indefensa y le toca dejar sus armas. De forma similar, mientras se acerca el fin del hombre y el castigo de Dios, Dios envió a su Hijo unigénito al mundo y permitió que la humanidad le tomara como rehén. El propósito de Dios fue así para permitirnos la gracia.
La cruz es el objeto de la ira de Dios. Si Dios nos ve en la cruz seremos objeto de su ira. Pero ahora, cada pecador ha sido cubierto por Jesucristo, entonces cuando Dios ve la cruz, sólo ve a su amado Hijo quien fue maldecido en nuestro lugar y de esta manera todas nuestras iniquidades son escondidas. Además, el hecho de que éramos pecadores en el pasado también está escondido. Por lo tanto, Jesucristo es nuestro Señor y Salvador, enviado por Dios para liberarnos cuando estábamos bajo maldición y temor, esperando el castigo eterno, y también es el Señor de gracia enviado por Dios para ayudarnos, ya que si no fuera por Él continuaríamos en angustias.
Carta de Simuón
Deseo seguir escribiendo, aunque mi carne se desgaste y eventualmente desaparezca, deseo entregar mi mente y amor para que permanezcan en el mundo por muchos años. Si alguien puede heredar y continuar mi corazón y recibir mi amor completamente, entonces no me consideraré muerto, sino vivo.
¿Cómo puede alguien amarme si no puede ver mi rostro nuevamente? Si pudiera amar mis escritos, entonces me amaría de verdad. Dios entregó sus palabras a través de los escritos de sus santos y esos escritos son definitivamente verdaderos.
Mi amor es genuino. Amo con todo mi corazón, voluntad, carácter, fuerza y finalmente con mi vida. Tan lejos y profundo, amor a las almas y trato de impartirles mi corazón. Por esta razón, cada carta que escrito es mi mentalidad y amor. Debo dejar una mente apropiada y un amor apasionado en mis escritos e impartirlos al mundo antes de partir.
La Palabra de Dios es amor; sin embargo, si no lo creyese, entonces no la leería o guardaría. Entonces, ¿cuánto más las palabras de un hombre? Sin embargo, creo que habrá alguien que respete mi corazón y reconozca mi amor. Si es así, a través de esa persona permaneceré en esta tierra por largo tiempo.
Nuestra Iglesia Sungrak Seúl, de la cual soy pionero y a la cual hice crecer, mientras le dedique la fuerza, el amor y el espíritu de mi juventud. Soy un cuerpo muerto y mi mente es como la brumosa niebla. La carne está llena de deseos carnales e injusticia, por esta razón, es como el polvo que debe ser limpiado. Sin embargo, mi mente y voluntad siguen vivos.
La Biblia es mi camino, es la cabeza que me guía. Por esta razón, estoy tranquilo y feliz. Mi espíritu es feliz. ¿Piensa que no tengo nada para decir? Estoy agradecido porque hay gente que escucha y ama mis escritos. Estoy agradecido, porque creen mis sinceras palabras.
Deseo ser amado y mi corazón genuino es aprobado por el Espíritu Santo y el nombre de Jesús. Mi deseo es que mi espíritu reciba el interminable amor de Dios. Estoy agradecido, porque Dios me ama y aprueba darme poder diariamente, a pesar de ser como el polvo.
Más que esclavo de polvo, deseo poner el amor en acción. Mis escritos son hechos con honestidad y yo mismo confío en ellos. Si alguien pregunta, “¿Qué libro recomienda?”, entonces respondería, “Incluso, mis pestañas son preciosa, si no tuviera pestañas sería ciego. Por lo tanto todas mis notas son preciosas y valiosas, por favor, ámelas todas.”
Hay buenas casas e inmensas casas, pero no pueden compararse a la mansión preparada por mi Señor en el Cielo. No trabajo por la casa en este mundo, sino por la casa construida por el Señor en el Cielo.
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.01.25 – Crea y obedezca la Palabra
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Crea y obedezca la Palabra
(Juan 12:44-50)
Dios
Es el Padre único.
Él
Nos otorgó la fe (Romanos 10:17)
Y esta fe es vivir según Su voluntad. (Romanos 12:2)
Con los ojos,
No podemos ver a Dios,
Pero ver la obra y la fe que Dios envió
Es verle. (Juan 14:10-12)
Él no es hombre
Sino el Hijo unigénito de Dios
Que vino a través del hombre. (Juan 1:18)
Esto no se puede comprender con los ojos o la razón humana
Sino únicamente con la fe otorgada por Dios.
Aunque los otros no crean,
Los que creen en Dios no pueden negar esta fe. (Juan 1:12)
El Espíritu Santo da testimonio
De que Dios, el Verbo
Y Jesucristo son uno.
Por lo tanto,
Es el mismo pecado resistirse al Espíritu Santo y a la Palabra.
○ Crea en las palabras de Jesucristo.
Es la Palabra de Dios
Y esa Palabra es mandamiento de vida eterna.
○ La Palabra es verdad,
Es la voluntad de Dios
Y es la fe otorgada por los labios de Jesús.
○ Resistirse a la Palabra
Es resistirse al Espíritu Santo,
Esto tendrá juicio.
※ Examínese cada uno para ver si tiene fe
Los que tienen fe siguen la Palabra
Y la guía del Espíritu Santo.
Juan 12:44-50
44 Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
45 y el que me ve, ve al que me envió.
46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.
Crea y obedezca la Palabra
(Juan 12:44-50)
La fe que Dios otorga
Dios es único. Entre el cielo y la tierra hay muchos dioses o espíritus; sin embargo Dios es único. ¿En qué sentido es Dios único? Los dioses son espíritu, no son materiales. Por esta razón, los dioses no pueden ser tocados, no tienen imagen y no pueden ser vistos. Igualmente, Dios no puede ser tocado ni visto por el hombre. Esto lo podemos conocer a través de la fe.
Cuando los creyentes evangelizan dice muchas veces: “Si va a nuestra iglesia el pastor impondrá sus manos sobre usted y sanará”; por esta razón, muchos vienen a la iglesia sin tener fe, únicamente esperando que el pastor imponga las manos sobre ellos. Obviamente, no hay nada imposible para Dios. Sin embargo, Dios no desprecia la fe. No es la convicción que dice: “Si me esfuerzo lo lograré”, sino la fe que el Señor envió.
Los fariseos tenían una vida santa. No existía alguien tan estricto como los judíos. Sin embargo, Jesús dijo de ellos “¡Ay de vosotros!”, y dijo que las rameras y los publicanos iban delante de ellos. Por más que alguien guardara bien la Ley, sin fe nadie puede evitar la destrucción.
El Dios que no puede ser visto es manifestado por Jesús
Dios otorgó la fe hace dos mil años. Esa fe es Jesucristo. Al preguntar: “¿Tienes fe?”, queremos decir: “¿Tienes a Jesús?”. Todos tienen convicción. Sin embargo, por ella no pueden recibir la redención, la bendición o el cielo. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” La fe que Dios nos otorgó es Jesucristo.
Creer en Jesús es creer la Palabra de Dios que testifica que Él es el Hijo de Dios. Luego de que Jesús recibió el bautismo, una voz del Cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”. Algunas personas dicen creer en Dios, pero no creen que Jesús es el Hijo de Dios, por lo tanto no creen en Dios.
Con la razón, la lógica y las emociones no se puede creer que Jesús es el Hijo de Dios. Si queremos tener la fe otorgada por Dios, debemos recibir la ayuda de Dios. 1 Corintios 12:3 dice “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.” Y Romanos 8:9 dice: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Algunos dicen creer en Jesús, pero no reciben al Espíritu Santo, estos son religiosos. El Señor manifestará todo esto en el día del juicio.
Las personas que no creen que Jesús es el Hijo de Dios son destruidas. Esto es algo que Dios había destinado. 2 Corintios 4:3-4 dice: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” La gente no puede tener la fe dada por Dios, porque los dioses de este mundo engañan sus corazones. Para vencer hay que arrepentirse y tener fe en el Evangelio. ¿Cuál es el tema del Evangelio? Es que Cristo es la imagen de Dios. Una imagen puede ser vista a través de los ojos. Dios no puede ser visto por los hombres, pero se manifestó de forma que los hombres le pudieran ver.
La Biblia fue escrita según lo que fue visto y oído
Ver a Jesús es ver a Dios. Sin embargo, hay un problema. Jesús murió, resucitó y ascendió al Cielo, por esta razón ya no hay forma de verle. Esta es la razón por la cual nos otorgó su Palabra. La Biblia es el libro donde está registrado lo que los hombres vieron, escucharon y palparon. Por ejemplo, Mateo escribió lo que vio hacer a Jesús, sin agregarle sus sentimientos o razonamientos, sólo lo que vio hacer a Jesús.
Jesús es la imagen de Dios y en la Biblia está escrito todo lo que hizo la imagen de Dios. Por esta razón, nuestra fe no puede despreciar la Biblia. Algunas personas, para obtener fe, se concentran en recitar las Escrituras. Sin embargo, si para obtener fe fuera necesario memorizarse la Biblia, entonces una persona de mala memoria no tendría fe. La Biblia no es como un libro de matemáticas para ser memorizado. Debemos entender la Biblia como un panorama, debemos ver a simple vista la voluntad de Dios.
El Espíritu Santo hace que lo escrito en la Biblia entre en nosotros
Es inútil leer la Biblia varias veces si la voluntad de Dios no entra a nuestros corazones. Entonces, ¿Cómo puede entrar la voluntad de Dios a nuestros corazones? Esto sólo se logra a través del Espíritu Santo. Jesús dijo “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26). Esta es la razón por la cual debemos ser llenos del Espíritu Santo.
Cuando creemos que Jesús es la imagen de Dios viene a nosotros el Espíritu Santo. Luego de recibir al Espíritu Santo podemos hablar en lenguas. Las lenguas nos permiten presentarle nuestra situación a Dios de forma espiritual. El hablar en lenguas es la primera estación, no la última. Sin embargo, luego de hablar en lenguas, ¿cuántas personas no caen por su arrogancia? No debemos gozarnos por hablar en lenguas, sino que debemos permitir que el Espíritu Santo obre en nosotros. Debemos usar en abundancia los dones.
La fe que Dios otorga es Verdad. Jesús es la Verdad (Juan 14:6) y la Palabra es Verdad (Juan 17:17). El Espíritu Santo es el Espíritu de Verdad, pero no habla por su propia cuenta, sino lo que oye (Juan 16:13). Algunas personas que se jactan de ser llenos del Espíritu Santo le dicen a la gente “Sigue, sigue, recibirás bendición. Vende esa casa y múdate. Deja ese negocio.” Dios dijo que a estas personas las cortaría (Ezequiel 13:1-23). Debemos conocer la Verdad, Jesús vino al mundo para manifestar al Padre y el Espíritu Santo para manifestar al Hijo.
Seamos alegres por el Espíritu Santo
Jesús es la imagen de Dios, la Biblia es donde está registrado todo lo que Él hizo y quien hace que entre esa Palabra en nosotros es el Espíritu Santo. Debemos ser alegres por el Espíritu Santo. No significa que por ser llenos del Espíritu Santo los negocios estarán bien y que los problemas cesarán. El Espíritu Santo hace que recordemos las palabras de Jesús y nos guía a la Verdad. La alegría por el Espíritu Santo está en conocer bien a Jesús por el Espíritu Santo.
Carta de Simuón
He tratado de mantener mi dignidad durante toda mi vida , aunque era pobre y no podía participar de la escuela, consideraba “guardar mi dignidad” como mi tarea. En otras palabras, traté de vivir de cierta manera para que nadie me despreciara. Sin embargo, no lo hice por arrogancia o altivez.
Simplemente, no quería mostrarle mis debilidades a los otros. Si lo hice, entonces fui engañado por ellos. Entonces sería como una rama rota que no puede dar fruto y que será cortado y echada al fuego como lo dice la Palabra de Dios.
Aunque fueron pocos meses en los que participé de la Iglesia Metodista Yesan en mis primeros días de vida cristiana, era diligente en la Iglesia. Recuerdo que uno de mis amigos, testigo de Jehová, se acercaba frecuentemente. Sus palabras eran razonables, incluso interesantes, porque eran diferentes a lo que yo había escuchado antes. Sin embargo, en ese momento entendí que debía estar alerta.
Pensé, “Mi amigo debe estar despreciándome. Él sabe que soy un creyente, pero tal vez cree que por mis debilidades seré atraído por sus palabras”. Me sorprendí y desde entonces estuve alerta. “Él sabe que soy un miembro de la Iglesia Metodista de Yesan, por esta razón quiere sacarme”. “¿No sabe quién soy yo?” Me enojé y tomé la firme decisión de guardar mi dignidad.
Me preocupé por la debilidad de mi corazón. Sin embargo, desde que tuve la fe, estaba determinado a dedicarme a servir a la Iglesia. Por esta razón, me hice responsable de todas las obras de la Iglesia y las duras tareas. Incluso entonces, ¿eran mis debilidades reveladas delante de los otros? Preferí contraatacar sus debilidades.
“¿En qué Iglesia sirve?, ¿recibió al Espíritu Santo?, ¿cuál es su esperanza?” Se detuvo y le seguí preguntando, “te enseñaré esto” y lo guié a la Iglesia. No tenía respuesta a mis preguntas, por lo que me siguió a la oración de madrugada. Posteriormente, empezó a servir en la Iglesia conmigo.
Si permite que los otros le desprecien, entonces abre puertas para la tentación. Estaba determinado a escuchar la Palabra de Dios. Guardé mi dignidad, por esta razón nadie se burla de mí.
La meta de hacer parte de la resurrección está delante de mí, por lo tanto me concentré en ser leal a esta posición que Él me entregó. Desde entonces, no le digo a nadie acerca de mis quejas acerca de la iglesia, porque se puede convertir en debilidad para mi espíritu.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.01.18 – El Señor lo hará
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El Señor lo hará
(Juan 14:13-21)
Dios
Obra como un agricultor.
Él
Envió a su Hijo al mundo, le mandó qué hacer
Y consumó su voluntad. (Juan 6:39)
Jesús no obró según su voluntad,
Sino que en todo lo que hizo
Fue obediente a la voluntad del Padre. (Juan 4:34)
Si tenemos esta certeza obtenemos una fe poderosa.
Las obras de Dios son reales.
Por lo tanto,
Nuestra oración
Es escuchada por Dios y le glorifica
Antes de que Jesús la haga realidad; (Juan 14:13)
Sin embargo, aquello que no glorifica al Padre
No se realiza, (Mateo 6:9-10)
Esta es una promesa.
Si nuestra fe resuena,
Dios no nos deja como huérfanos,
Ni nos abandona.
El Señor Jesús realiza lo que pedimos. (Marcos 11:22-23)
○ En ningún momento
Podemos reprocharle algo a Dios.
Debemos entender la voluntad de Dios.
○ Dios amó a la humanidad,
Por esta razón envió a Jesucristo como Salvador.
Jesús obra únicamente según la voluntad del Padre.
○ Las promesas de Dios
Se cumplen sin falta.
El Espíritu Santo fue enviado como el Consolador de la Iglesia.
※ No olvidemos
La gloria que Dios debe recibir primeramente.
Glorificar a Dios es nuestra fe.
Juan 14:13-21
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
El Señor lo hará
(Juan 14:13-21)
La vida del hombre luego del pecado de Adán
Toda persona debe trabajar para comer. Esta es una condición que Dios le otorgó al hombre en su sabiduría. Como trabajar es difícil, muchas personas consideran comer sin trabajar como motivo de alegría. Sin embargo, por más que sea difícil trabajar, este es la tarea que se le encargó al hombre. Para el hombre, este mundo es un lugar para trabajar.
Dios no se agrada al ver que las criaturas no realizan o son negligentes para realizar sus tareas. Este es un gran pecado delante de Dios. En el principio hubo dos motivos por el cual vino el juicio de Dios, la caída del ángel y la caída del hombre. Satanás no guardó su dignidad, dejó su posición, por esta razón fue encerrado en prisiones eternas para el juicio del gran día (Judas 6). Esto mismo le pasó al hombre. Dios le mandó a Adán guardar el jardín de Edén, pero por caer en la tentación del diablo, Adán dejó su posición. Adán fue expulsado del Edén y desde entonces el hombre debe comer de la tierra con dolor.
Esta situación continuó en los tiempos de la Ley. Dios le mandó al pueblo de Israel trabajar durante 6 días y en el día de reposo no hacerlo (Éxodo 35:2). El día de reposo existe porque existe el mandamiento de trabajar durante los otros seis días. Dios mandó a trabajar durante los seis días, porque no quiere desechar al hombre. En vez de ver el trabajo como un castigo, hay que verlo como la forma en que Dios quiere restaurar en santidad al hombre.
La nueva tarea dada a través de Jesucristo
La venida de Jesucristo al mundo le deparó un destino completamente diferente al hombre. Dios no perdonó al diablo, pero perdonó al hombre. El hombre tenía la tarea de obedecerle a Dios, pero dejó su posición y por esta razón vino la maldición. Sin embargo, Dios envió a su Hijo para redimir todos los pecados del hombre. Además, nos otorgó una nueva posición, una que es adicional a las labores que tenemos en este mundo.
Esta tarea es guardar los mandamientos del Señor (Juan 14:21). Hay dos fundamentos para servir al Señor. Una vida de servicio en la Iglesia y la ofrenda.
Una vida de servicio es rendirle a Dios el cuerpo como sacrificio vivo. No debemos seguir el modelo del mundo, sino que debemos renovar el corazón y comprender cuál es la voluntad agradable y perfecta de Dios (Romanos 12:1-2). No debemos ser tercos, sino que debemos ver el punto de vista de Dios y utilizar los talentos conforme a la medida de la fe (Romanos 12:4-6). Cada uno debe esforzarse y amar a los otros miembros del cuerpo (1 Pedro 4:8-10). Cada miembro debe cumplir su tarea para el crecimiento de la Iglesia (Efesios 4:16).
La ofrenda debe ser preparada de antemano. Cada uno debe dar la ofrenda sin tacañería y de corazón. Dios se complace con el dador alegre y hace que tenga gracia y fruto en abundancia por aquello que sembró. La ofrenda no es únicamente para suplir las necesidades de los santos, sino que es para glorificar a Dios a través de la fe y el agradecimiento.
Originalmente no podíamos llamar el interés de Dios, no podíamos salir delante de Él; pero ahora tenemos una nueva oportunidad e identidad. Por lo tanto, ahora, no podemos despreciar esta nueva oportunidad, sino que a través de la fe debemos apropiarnos de lo que nos da Dios.
Pida la ayuda de Dios
Algunas personas piensan que si trabajan diligentemente para el Señor vivirán bien en esta tierra. Sin embargo, la verdad es que las personas que trabajan para el Señor también se enfrentan a problemas y dificultades. Esto es porque la capacidad del hombre es limitada, pero las personas que guardan los mandamientos del Señor tienen el derecho de recibir su ayuda (Juan 14:21).
Los que tienen este derecho piden lo que necesitan en el nombre de Jesús. Sin la ayuda de Dios, no podemos sobreponernos a los retos de este mundo, no podemos vencer, sino que desfallecemos. Hay muchos elementos que nos obstaculizan. Además, los espíritus inmundos buscan hacernos caer. Incluso, cuando estamos descansando, ellos no lo hacen. Cuando estamos durmiendo y estamos indefensos, ellos pueden enfermarnos. Por esta razón, necesitamos la ayuda y la protección del Señor. (Salmos 127:2)
Dios obra de día y de noche, sin descanso (Salmos 121:1-6). Él está dispuesto a ayudarnos. Sin embargo, si no pedimos, Dios no nos ayuda. No porque seamos espirituales todos los problemas son solucionados automáticamente. No sabemos qué tipos de obstáculos tenemos al frente. Por esta razón, debemos buscar la ayuda de Dios.
La obra que sin duda debe tener la victoria
Sin la ayuda de Dios no podemos vivir, por esta razón debemos tener una victoriosa vida de obediencia. Debemos ser tan diligentes como para hacer que Dios no dude si debe ayudarnos.
Debemos entrar por la puerta del arrepentimiento y recibir el perdón de los pecados. Tenemos la oportunidad de arrepentirnos, algo que Satanás no puede hacer. Ahora, debemos mostrar un testimonio certero acerca de nuestra vida de fe. Los que no hacen esto no tienen la oportunidad de pedirle a Dios y no pueden esperar su ayuda.
Aunque vivir en este mundo puede ser fatigante, debemos guardar la posición que recibimos por medio de Jesucristo y cumplir nuestras tareas. Somos coherederos con Jesús de la gloria, debemos esforzarnos por el presente para estar listos para el futuro. No debemos olvidar dos cosas en las cuales debemos tener la victoria al ser cristianos, ser obedientes a Dios y buscar su ayuda. Debemos hacer que el Padre Dios sea glorificado.
Carta de Simuón
No sé cuando daré mi último sermón. Sin embargo, éste será el final de una vida como predicador de Dios, luego de haber sido llamado como siervo. En ese momento no seré capaz de dar otro mensaje en este mundo, por lo tanto el último sermón será el final, el mensaje inmortal. Para el último mensaje debo poner mi espíritu, cuerpo, fuerza, corazón y voluntad. Debo ser el sonido de la sangre ofrecida a nuestro Padre Dios.
Dios escogió a un gusano sin valor como yo para seguir este largo camino del pastor. Fui lleno de poder, señales y prodigios, porque Dios derramó ilimitadamente al Espíritu Santo sobre mí. Los paralíticos se levantaban para caminar, los leprosos fueron sanados, los muertos se levantaron, los sordos y los ciegos abrieron sus oídos y ojos, muchos enfermos fueron sanados e innumerables demonios fueron echados fuera.
Este poder era absolutamente necesario en mi vida diaria. Dios derramó gran bendición sobre mí, perdón sin fin, paz y bendiciones materiales. Me permitió una vida larga y tener a un excelente hijo a través de quien tengo nietos inteligentes. ¿Cómo puedo describir todas las bendiciones con palabras? Faltan las palabras para poder expresar el gran amor que he recibido del Padre Dios.
El amor duele. Es un espíritu que respira hasta el último momento luego de que el cuerpo se seca y mi corazón es consumido. Amo al Padre porque Él me ama. Sin embargo, ¿le amo simultáneamente con el pecado? Porque mi carne todavía existe continúo teniendo la debilidad que lucha en contra de mi espíritu.
Amo a Dios en el espíritu. Aunque la expresión de mi amor parecen palabras vacían, incluso mi carne no puede negar este amor que existe con el sonido de mi respirar. Sin amor, no existo. Si no hay amor en mi espíritu, entonces la fe no puede existir.
El amor que Dios me ha dado es el bien de mi espíritu. Amar a Dios significa poseer la fe y tener fe significa tener amor.
Doy lo mejor durante mis sermones mientras me dirijo hasta mi último momento, porque creo que en cualquier momento daré mi último mensaje. Hay momentos en los cuales quiero llorar durante el mensaje; sin embargo, me abstengo de hacerlo. Quiero llorar porque es mi canción de amor.
¡Oh, mi alma! He sido amado en el mundo, pero también he recibido gran persecución. Fui odiado, especialmente por mis compañeros de ministerio.
No estoy seguro por qué me odian tanto, pero soy inmensamente odiado por aquellos que dicen amarme. Trato de hablar palabras verdaderas, pero no lo parecen. Prefiero sacudirlo todo antes de dejar este mundo. Si esto es difícil, entonces se lo daré al Señor. Le confío mi espíritu para que pueda estar preparado para mi último sermón.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
2015.01.11 – La fe que Dios otorga
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La fe que Dios otorga
(Juan 3:16-21)
Dios
Es amor.
Él
Amó a la humanidad
Y demostró su amor. (Juan 3:16)
El amor de Dios es real. (1 Juan 4:8)
Este amor es nuestra fe.
Nuestra fe es real (2 Corintios 13:5)
Nuestra fe es
Jesucristo.
Todo el que cree en Él no se pierde,
Sino que recibe el amor de Dios;
Y ese amor vino a través de la luz. (Juan 8:12-14)
Los que reciben el amor de Dios
Son Hijos de luz.
Ya que la oscuridad no habita en ellos,
Sino la luz, (1 Juan 3:14)
Ellos se postran delante del nombre del Unigénito de Dios. (Filipenses 2:10)
La fe es como la vida propia
Perder la fe es como perder la vida, por esta razón,
Dios nos otorgó el Espíritu Santo y selló nuestra fe. (2 Corintios 1:21-22)
○ Reciba el amor de Dios.
El amor de Dios no es una religión,
Sino vida eterna.
○ Tenga la fe que Dios otorga.
Nuestra fe no es convicción,
Sino la realidad que proviene de Dios.
○ Jesús es nuestra fe.
El poder del amor de Dios
Y la vida eterna están en esta fe.
※ Confirme esta fe por el Espíritu Santo
Y no viva según la convicción,
Sino por la inspiración del Espíritu Santo.
Juan 3:16-21
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
La fe que Dios otorga
(Juan 3:16-21)
La fe, lo que recibimos de Dios
Dios es amor. Dios nos amó. Jesucristo, el Hijo de Dios, es quien nos manifestó este amor. Juan 3:16 dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”. Jesucristo cargó los pecados de la humanidad y los que reciben su gracia son hechos hijos de Dios y coherederos de su gloria. Por esta razón, creer en Jesús es creer que Dios es amor. Nuestra fe es creer en el amor que recibimos de Dios a través de Jesucristo y que por esto no somos destruidos, sino que participamos de la vida eterna.
Los hombres mataron a Jesús. Sin embargo, Dios le salvó y le hizo ascender al Cielo. Los que creen en esta verdad reciben el Espíritu Santo enviado por Dios. Recibir al Espíritu Santo no es un sentimiento. Luego de recibir al Espíritu Santo empezamos a hablar en lenguas y experimentamos variedad de dones (2 Corintios 12:7). El Espíritu Santo vino a nosotros para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Algunas personas dudan de su identidad como hijos de Dios. A pesar de obrar diligentemente en la Iglesia, piensan: “Creo que Dios me ha dejado, creo que ya no me ama”. Estas personas no son capaces de pedir con valentía la ayuda de Dios cuando lo necesitan. Dios quiere que el hombre reciba su ayuda al aceptar primeramente su amor. Al pensar en cómo Dios no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, podemos salir delante de su presencia con valentía para pedir su ayuda.
El testimonio del Espíritu Santo acerca del amor de Dios
Dios no se encuentra lejos de aquellos que creen en Jesús, sino que está en ellos. El hecho de que el Espíritu Santo habite en nosotros significa que el amor de Dios está en nosotros (1 Juan 3:24). La respuesta a la pregunta: “¿Hay fe en usted?” es igual a: “¿Recibe usted el amor de Dios?”. Los que no reciben el amor de Dios no tienen fe. Los que no reciben el amor de Dios, aunque declaren que tienen fe, no están en la verdad. Los que no tienen fe no tienen respuesta a sus oraciones y servicio de adoración.
Jesús amó a sus discípulos hasta el final (Juan 13:1). Sin embargo, Judas Iscariote no pudo recibir su amor, el resultado de esto fue grave. Jesús dijo de Judas Iscariote: “Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26:24). Si no hubiera nacido en el mundo no tendría que ir al infierno. Pero, a pesar de haber estado con Jesús por tres años, no pudo recibir el amor de Dios.
Los que desprecian el amor de Dios pueden tener autoridad y riquezas en este mundo. Sin embargo, en el momento en que fallecen todo por lo que trabajaron se vuelve propiedad de otro. El cuerpo no puede apropiarse de nada eternamente. Aunque lo que deseemos en este mundo no se cumpla, no podemos dudar acerca del amor de Dios. El amor de Dios ya fue entregado a través del Hijo. El Espíritu Santo da testimonio de que el amor de Dios está en nosotros.
La alegría del espíritu que ama a Dios
Hay una forma de evaluar si uno está recibiendo el amor de Dios o no. Los que no pueden recibir el amor de Dios son aquellos que no pueden amar a Dios, mientras los que manifiestan su amor por Dios han recibido el amor de Dios. Incluso, para rendir la ofrenda hay que manifestar el amor hacia Dios. Jesús dijo “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:21). El que no es capaz de entregar sus bienes con amor ante Dios, a pesar de estar en dificultades económicas, no tiene el amor de Dios.
Luego de ser conmovidos para servir de alguna forma al reino de Dios, algunas personas se dejan engañar por el egoísmo de su corazón y de esta manera apagan el Espíritu Santo. 1 Tesalonicenses 5:19 advierte acerca de apagar el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo nos conmueve, pero no desprecia lo escrito en la Biblia. Por lo tanto, lo que el Espíritu Santo nos inspira a hacer ya está escrito en la Biblia. Allí podemos ver acerca de guardar el día del Señor. Algunas personas piensan: “De hoy en adelante voy a guardar sin falta el día del Señor”, pero por algún evento cambia su idea. Debemos entender que los mandamientos de Dios son eternos. El Espíritu Santo nos hace guardar sus mandamientos. Por esta razón, anteponer el pensamiento propio y violar el mandamiento de Dios es ir en contra del Espíritu Santo. Jesús dice de esto: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” (Mateo 12:31-32)
Antes de quejarse porque las oraciones no son escuchadas, las personas deben evaluar si están apagando o no al Espíritu Santo. 1 Juan 5:14 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”. El que no ama a Dios no tiene respuesta a sus oraciones. Por esta razón, no debemos apagar al Espíritu Santo. No debemos blasfemar la obra del Espíritu Santo. No debemos contristar al Espíritu Santo. Dios nos otorgó la fe y la guarda por el Espíritu Santo. Debemos vivir por el Espíritu Santo (Juan 3:5)
¿Cuál es el motivo por el que las personas viven la vida de fe, pero están llenos de temor? Las personas que apagan, contristan o blasfeman al Espíritu Santo están siempre llenas de temor. Entonces, ¿Cómo puede ser su espíritu alegre? Por otra parte, los que reciben el amor de Dios no tienen temor (1 Juan 4:18). Si el espíritu quiere estar alegre no debe blasfemar, apagar o contristar al Espíritu Santo. Dios manifestó su amor al entregar a su Hijo y a los que le reciben les otorgó el Espíritu Santo. Podemos ser alegres por el Espíritu Santo al reconocer el amor de Dios y amarle.
Carta de Simuón
Amados miembros de Sungrak, que aman y esperan el reino del Señor, glorifiquemos a nuestro Dios mientras le damos la bienvenida a este nuevo año.
No sólo hablo desde mi perspectiva, pero cada minuto y segundo que pasan es precioso en nuestra fe. Este mundo se mueve rápidamente, estamos en una era que va a la velocidad de la luz. Sin embargo, como santos, podemos experimentar y gustar la luz de Dios, que es más rápida que esta generación, y vivimos por el poder del Espíritu Santo para su gloria.
Así como he dedicado mi vida entera. No viví por mi gloria o fama. Viví por el Señor Jesucristo, quien rescató a mi familia y a mi del pecado. Viví con un corazón amoroso para las almas, así como Dios me lo mandó. Por lo tanto, no hay nada que yo mismo haya alcanzado. Comencé sembrando una semilla, poniendo el fundamento y plantando un árbol.
Sin embargo, todos usted y la iglesia deben continuar y preservar lo que comencé y prepararlo para cuando Dios, el labrador, venga a cosechar.
Para el siglo XXI debemos convertirnos en personas e instrumentos espirituales de Dios, tomados por su mano. Hasta ahora, he plantado las obras del reino de Dios y por lo tanto, todos deben regar y permitir que Dios de el crecimiento.
Somos edificio, labranza y colaboradores de Dios (1 Corintios 3:9). ¿Es verdad?, ¿Es su casa, edificio de Dios?, ¿Está realmente trabajando con Dios?, ¿El campo está produciendo semillas que Dios puede sembrar? Ponga su mano en el corazón y examínese a usted mismo.
Si somos colaboradores de Dios, entonces tenemos esta preocupación. Si somos su labranza, entonces las semillas que Dios ha puesto deben estar creciendo. Además, ¿está preocupado por que Dios usará a su familia o que las semillas van a crecer?
El Señor Jesús vio a Pedro, sus hermanos y amigos pescando y dijo “Síganme y los haré pescadores de hombres” ¿No lo escuchó?. Cuando el mundo niega al Señor, Él estaba preparando las obras del reino de Dios. Nadie sabe cuándo Dios llamará a su familia. Sin embargo, en este momento, ¿Qué está haciendo?, ¿se está preparando para ser pescador de hombres?
El Señor mira cuidadosamente a su familia y a usted con sus ojos como llamas de fuego. No nos preparamos diligentemente sólo para convertirnos en pastores, sino porque no sabemos cuándo nos llamará Dios. Por esta razón, buscar el reino de Dios más que las obras de este mundo. Los invito a que sus familias sean parte del Seminario Teológico de Berea Internacional.
Ponga el conocimiento del reino de Dios en su intelecto. Leí la Biblia muchas veces cuando estaba sufriendo de hambre y pobreza, cuando no podía imaginarme convertirme en pastor. Sin embargo, porque consumí la palabra de Dios fui capaz de establecer una megaiglesia. Por lo tanto, por favor, el Señor lo ve todo con sus ojos. Mis expectativas para usted son grandes.
Simuón
Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación y traducción: Ministro Da Un Chung
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