2017.04.02 – Habiten en Mí Palabra
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Habiten en Mí Palabra
(Juan 8:32-47)
Dios
Es uno.
Él
Envió el Verbo al mundo para salvarlo. (Juan 8:31)
Nadie
Ha visto a Dios jamás,
Pero nosotros le hemos visto
Cuando el Verbo se hizo carne y vino al mundo (Juan 1:14-18)
Ese Verbo tiene sangre y carne, es nuestra fe, (Juan 8:53-55)
Y tiene vida eterna.
El mundo cambio, por eso se reforma. (Mateo 24:35)
La palabra reforma le pertenece al mundo,
Pero no ha Dios,
Ya que la Palabra de Dios no cambia.
Nosotros
Escuchamos la palabra de Dios
Y ellos las del mundo (1 Juan 4:5-6)
El Espíritu Santo sólo la anuncia.
Escuchar la Palabra de Dios es fe.
Al ser obedientes a Su Palabra
Renacemos y tenemos la vida eterna.
○ La Palabra del Espíritu Santo es verdad. (Juan 16:13)
La palabra reforma es del mundo, no es Verdad.
Escuchemos la Palabra de Dios.
○ Habitar en la Palabra de Dios es vida.
Es la libertad para el espíritu.
Al habitar en su palabra somos verdaderos discípulos.
○ La sangre y carne del Señor es la Palabra
Debemos comer y beber de ella para vida eterna.
Los que habitan en su palabra son sus verdaderos discípulos.
※ No nos aferremos a la reforma
Habitemos donde está la sangre del Señor.
El movimiento de Berea es volver a la Palabra.
Juan 8:32-47
32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?
34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.
36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.
38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.
39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.
40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.
41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.
42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
Resumen
Vayamos hacia la salvación que solo está en Cristo
Dios es único. Aunque en este mundo haya muchas personas, no hay ninguno que tenga la misma apariencia, personalidad, o ambiente familiar. Una persona que nace en el norte o en el sur no tendrán más opción que ser diferentes. El ambiente en que vivieron, la cultura, la tradición, y la lengua son diferentes en cada uno de ellos. También aún las personas que hayan nacido en la misma región la sabiduría y experiencias que cada uno tiene son diferentes. A pesar de todo esto, las personas que entran en Cristo sobrepasan toda diferencia, son uno y van delante de Dios. De la misma forma como las muchas ramas que pertenecen a un árbol reciben el suministro, muchas personas van delante de Dios y obtienen la vida que Dios da.
No podemos ver a Dios con los ojos. Pero a persar de todo, Dios hizo que nosotros lo viéramos con los ojos, escucháramos con los oídos y tocáramos con las manos. Esto fue posible porque la Palabra que estaba con Dios desde antes de la eternidad se hizo carne y se manifestó en esta tierra. Él es quien fue enviado por Dios Padre y nos da la salvación, este es Jesucristo.
La persona que cree y depende de la promesa de Jesucristo pertenece a la iglesia y tiene su vida de fe. Una cosa que nosotros tenemos que saber teniendo la vida de fe es que nuestra fe no ha sido completada. Aunque Jesucristo al venir a esta tierra por primera vez vino solo para dar la bendición, cuando Él venga de nuevo vendrá a juzgar. También la persona que ha recibido la salvación será juzgado sobre sus acciones incluso luego de que recibieran la salvación, esto será luego de que Cristo vuelva de nuevo. Este es el día en que nuestra fe será completada. Por lo cual nosotros hasta ese entonces tenemos que preocuparnos e ir delante de Dios.
Volvamos a la Palabra de Dios
Recientemente, las voces de las llamadas reformas se han expresado fuertemente en las iglesias coreanas. En la Biblia podemos encontrar la palabra “reforma” sólo una vez. Así pues, Hebreos 9:10 dice, “Ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.” Las personas que vivían bajo la Ley tomaron la forma y conciencia de servir a Dios como la Ley establecia, como si fuera la verdad. Sin embargo, esto fue usado como parábola hasta la llegada de la verdad, la Ley del Espíritu. La verdad no es la Ley sino Jesucristo, por lo tanto el Espíritu de verdad no testifica sobre la Ley sino sobre Jesucristo.
En el mundo la palabra reforma es utilizada como un termino político. Continuamente el mundo siempre insiste en reformar, y en realidad hay muchas cosas que son reformadas. En las elecciones presidenciales los políticos presentan sus planes de reforma, y luego de ser elegidos materializan los mismos por medio de sus planes de trabajo. Este tipo de proceso es un cambio que podemos ver constanemente, y por ende es aceptado como algo virtuoso por las personas. Sin embargo, lo que la iglesia tiene que buscar no es la reforma. Lo que nosotros necesitamos es volver a la Palabra. Aunque el cielo y la tierra cambien, la Palabra de Dios no cambiará (Mateo 24:35). Como el mundo está cambiando constantemente si no estamos despiertos nos alejaremos de la iglesia. Por lo tanto, la iglesia siempre tiene que dar todo su ser para siempre volver a la Palabra de Dios.
La Biblia evaluó a los judíos que vivían en la región de Berea como nobles (Hechos 17:11) ¿Cuál sería la razón de esto? En el momento en que Pablo fue a la región de Berea para testificar sobre Jesucristo a los judíos, para ellos la ley era la verdad. Pablo les testifica que todo lo que la ley esta ofreciendo no es más que una parábola, y Jesucristo es la verdad de todo esto. Verdaderamente lo que Pablo estaba testificando era algo muy sorprendente. Sin embargo, los judíos en Berea no excluyeron el testimonio de Pablo sino que escudriñaron la Biblia para confirmar si esto concuerda con las profecías de Moisés y los profetas. En su conclusión, entendieron que Jesús es la verdad y obtuvieron la fe. Se separaron de la idea que todo los judíos tenían en ese entonces, volvieron a la Palabra de Dios.
En las tendencias del mundo basadas en el humanismo se declara la reforma. Sin embargo, esto no concuerda con la voluntad de Dios. Al escuchar las declaraciones de los que proponen la reforma, la formas y metodos que proponen son diversos y varian de persona a persona. En el caso de que la iglesia siga la voluntad de las personas el conflicto dentro de la iglesia será incesante. Sin embargo, no habrá ningún miembro de la iglesia que niegue el “volver a la Palabra”. Cuando el espíritu de los miembros de la iglesia vuelvan a la Palabra, cuando sus vidas vuelvan a la Palabra, cuando la familia vuelva a la Palabra, el conflicto entre los miembros desaparecerá.
Dentro del cristianismo podemos encontrar diferentes tipos de denominaciones. De acuerdo a la politica y las caracteristicas organizacionales de la denominación, los líderes son forzados a constantemente corregir su doctrina de acuerdo a las preferencia de las personas. Esta es la razón por la cual al establecer la iglesia no se especificó ninguna denominación. En el caso de las iglesias de carácter democrático, cada vez que llevan acabo una asamblea general tienen una reforma. Sin embargo, lo que la iglesia tiene que buscar no es la reforma y tener el cambio con ello, sino es volver a la palabra.
Aunque la Palabra pueda traer dificultades tenemos que obedecerla, o si la Palabra lo prohíbe pero pareciera como si esto nos traería un gran beneficio tenemos que rechazarlo. También las personas que declaran la reforma dentro de la iglesia tienen una buena intención. Sin embargo, la iglesia no es un lugar donde se busca la reforma. Lo que la iglesia tiene que hacer es volver a la Palabra. Para esto cada uno de los miembros tiene que arrodillarse delante de la Palabra de Dios y rendirse.
Triunfemos sobre la tentación que hace separarnos de la Palabra
Recientemente las declaraciones de la reforma en las iglesias en Corea desafortunadamente se basan en calumniar y atacar a los pastores. Sin embargo, los espíritus que por medio del escuchar la predica del pastor escuchan la Palabra de Dios y al obedecerla reciben la bendición y la gracia están cerrando las puertas de su corazón hacia el pastor. Cuando uno escucha rumores de la persona que uno quiere y da su corazón a ello, el amor que sentía cambiará a resentimiento y rencor. En caso de que así es como han cerrado su corazón hacia el pastor, sin importar que palabra espiritual se predique, no la podrán recibir.
El Señor dijo, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20). Aunque el Señor es quien toque la puerta, el que abre la puerta es la persona que escucha esa voz. Pero en el caso de que ni siquiera se escucha el llamado en la puerta, ¿cómo será que abrirá la puerta, y si no puede abrir la puerta como podrá el Señor entrar?
Jesús nos dijo, “Velad y orar, para que no entréis en tentación.” (Mateo 26:41). ¿Quién es el diablo? Él es el que trae la tentación. No hay una advertencia antes de caer en la tentación. Por lo tanto, siempre tenemos que estar despiertos y orar. El Señor nos dijo, “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” (1 Juan 3:15). Con el solo hecho de odiar al hermano es igual al homicida. ¿Quién es el homicida desde el principio? ¿quién es el que hace que la Palabra de Dios no entre en el corazón de las personas y los separa? Si está odiando al pastor tiene que volver inmediatamente. Debemos poner a un lado lo que nos está tapando de la Palabra de Dios.
Tenemos que volver a la Palabra. Aunque parezca que sea beneficioso, si la palabra lo está prohibiendo tenemos que dejarlo. Hay personas que odian al pastor y deciden no ofrendar. Lo que nosotros ciertamente tenemos que saber es que la ofrenda no es algo hecho por el pastor sino es entregado a Dios. No debemos venir con las manos vaciás delante de Dios. Pablo hizo que las personas prepararan sus ofrendas al venir delante de Dios en cada primer día de la semana, y esas ofrendas fueron usadas en diversas formas para esparcir el evangelio. De la misma forma, la iglesia se reúne en el Día del Señor para entregar el culto, la ofrenda que es entregada a Dios es usada por la iglesia en diversas formas para el mantenimiento de la iglesia. Por lo tanto, no debemos malinterpretar que como las ofrendas están siendo usadas por manos humanas la ofrenda es hecha para el hombre. También no debe existir el caso de arrepentirse despues de dar una ofrenda a Dios y pedir que sea devuelta.
Lo que la iglesia tiene que buscar no es la reforma sino es volver a la Palabra. Aunque muchas de las iglesias que declararon la reforma sigan las costumbres de la carne, las iglesias que tienen el llamado del movimiento de Berea tiene que esforzarse para volver a la Palabra. Por lo cual la iglesia Sungrak para realizar esto estableció su iglesia independiente de otras denominaciones. Por lo tanto, la voluntad que fue determinada al establecer la iglesia no debe ser perdida. Aún sin tener una organización detallada, al esforzarse en volver a la Palabra la iglesia podrá crecer saludablemente. ¡Volvamos a la palabra! De la misma forma como el hijo pródigo vuelve al padre, y el pecador vuelve al Señor, ¡volvamos a la palabra!
Carta de Simuón
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Créditos
Centro Misionero de Traducción Simuón
Resumen: Pastor Ki Taek Lee
Centro Misionero de Traducción Simuón. Departamento de Castellano
Interpretación: Ministro Da Un Chung y Eun Sol Jang
Traducción: Ministro Da Un Chung, Eun Sol Jang y Richard Olivieri